jueves, 14 de diciembre de 2017

No me toques las palmas...

Unai Emery
Ser entrenador es duro. Hay que entrenar jugadas, tácticas, esquemas, etc... y que todo salga como estaba planeado el día del partido. Que tus futbolistas te hagan caso y no vayan a su bola. Luego hay entrenadores con nervios de acero, que aguantan todo el partido sentados en el banquillo porque confían ciegamente en sus jugadores y en que todo salga bien y los que no paran quietos ni un segundo. Estos son los actores a pie de campo, la cara divertida del fútbol. No dejan de dar indicaciones, avisos, gritos, cambian la posición de algún jugador o protestan cada decisión del árbitro o del que se le cruce por delante.
Uno de estos hombres-espectáculo es Unai Emery. Quien haya visto alguno de sus equipos en directo sabe de lo que hablo. Emery debe quemar las mismas calorías que cualquiera de sus futbolistas en un partido cualquiera. Corre, salta, se agacha, da (muchas) palmas y gesticula como un doble de Jim Carrey. Es tal el show que da en la banda que hay gente que le presta más atención a él que al propio partido. ¡De locos!
Tuve ocasión de ver al Valencia de Emery en Mestalla y pese a estar muy atento al partido, miraba con el rabillo del ojo al banquillo. Un amigo comentó en una ocasión que le recordaba a un "bailaor". Y así quise ilustrarlo. Emery coge la postura del "bailaor" de flamenco a punto de arrancar a bailar. Las manos incluso tienen la posición de ataque. El gesto de la cara es muy característico en él, boca abierta y ceño fruncido. El morado es un color más propio del mundo del espectáculo, más vistoso. Esta ilustración está hecha con acuarelas para darle más vida y textura a la obra. Las sombras, en esta ocasión, las hice también con acuarela negra diluida y difuminada con el propio pincel. Tan solo tracé el contorno de la figura con un rotulador Rotring negro de punta gruesa (0'8 mm) y algunas líneas con otro rotulador de punta fina.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Brindo contigo

Sergio Araujo
En el fútbol se hacen bromas, los hinchas se ríen de casi todo lo que rodea a este deporte, incluso hay hinchadas que se ceban con algún jugador en especial por alguna cuestión extra deportiva. Pero como en todos los ámbitos, hay temas tabú. Esas cuestiones espinosas que casi nadie prefiere tocar por ser consideradas delicadas o que sobrepasan los mal llamados límites del humor. Cuando un futbolista arrastra un pasado (o un presente) tormentoso, existe una especie de pacto de silencio entre aficionados, periodistas e incluso los propios futbolistas. Que cuestiones entran en este apartado ya es algo relativamente difícil de clasificar. ¿Infidelidades? ¿Cuestiones fiscales? ¿Abuso de drogas o alcohol? ¿Una cabeza con pocas luces?
El argentino Sergio Araujo tuvo un paso por la Unión Deportiva Las Palmas que estuvo salpicado por su escarceo con el alcohol. Un par de multas policiales por conducir ebrio que saltaron a la prensa pudieron con este chico que iba para figura y acabó con sus pies en la pobre liga griega. Un talento estropeado por problemas extra deportivos. Otro más y ya van demasiados casos de deportistas que ven su carrera estropeada por temas así. Pero, ¿quien está libre de pecado? ¿Esto tiene arreglo?
Para esta ilustración encontré una fotografía que me gustó mucho por la posición que tenía Araujo. Me venía al pelo rematar la ilustración con un logotipo como el de la famosa serie norteamericana "Cheers". El tipo parece escuchar el llamado de la copa. Le puede la fiesta por sobre todas las cosas. Incluso el color de la camiseta juega con el propio logotipo y hace juego con la cerveza. Hice el trabajo a lápiz, como siempre, para luego escanearlo y trabajarlo en Adobe Illustrator. Sombras duras sin degradado, le dan volúmen a la ilustración vectorial. En este caso no retoqué la imagen con Photoshop, es puramente vectorial.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Huevos

Diego Pablo Simeone
¿A quien no le suena la frase "partido a partido"? ¿Quien de los entrenadores actuales del fútbol español diría usted que es el más pasional y entregado? ¿Quien dice que "el esfuerzo no se negocia"? No le de más vueltas, tiene usted en mente a Diego Pablo Simeone. "El Cholo", como se le conoce en los ambientes futboleros, es un tipo que como jugador se dejaba hasta la última gota de sudor en la cancha. Supo defender las camisetas de los clubes en los que jugó con una lealtad y entrega absolutas. No solo corría sino que no se arrugaba ante nadie y daba la cara por sus compañeros. Era un jugador de esos que uno siempre quiere en su equipo aunque a veces se le iba la mano (o la pierna, como puede confirmar Julen Guerrero). No era un talento como futbolista pero tenía huevos, y eso la hinchada lo agradecía. Y cuando dio el salto a los banquillos no iba a ser menos. Pide siempre a sus futbolistas que den lo mismo que daba él en la cancha. Entrega, pasión y huevos. Sus equipos juegan con una intensidad increíble. No ofrecen espectáculo pero si resultados.
Para ilustrar a Simeone se me ocurrió contrastar esa imagen de tipo duro y atlético (en todos los sentidos) con unos frágiles huevos. La mirada del tipo desafía al espectador, está desnudo mostrándose tal y como es él. Las pinceladas de acuarela refuerzan la masculinidad y tosquedad de la figura. Sus grandes manos guardan con cuidado la cesta de los huevos. Parece mostrarlos para enseñar lo que más valora y cuida. Quise escapar de la típica imagen del entrenador a pie de campo dando gritos, en especial de alguien como "El Cholo", sería muy previsible y poco original. El perfilado de la ilustración está hecha con tinta negra y para esta obra opté por "cerrar" el dibujo.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Hay que ganar como sea

Carlos Salvador Bilardo
Uno de los grandes dilemas del fútbol desde sus inicios es el de ganar como sea o hacerlo pero jugando bien ante todo. Parece ser que en lo que respecta a un partido, solo caben esas dos posibilidades. Jugar bien o jugar mal. Ganar o perder. A eso se reduce el fútbol para muchos aficionados a este hermoso deporte. Pero el fútbol es más que eso, aunque si lo reducimos a eso y tenemos que destacar a un personaje que siempre ha querido ganar como sea y especular con el resultado, ese personaje sería Carlos Salvador Bilardo. 
El entrenador y ex-jugador argentino siempre ha reconocido abiertamente querer ganar al precio que sea. Como futbolista destacó en el Estudiantes de La Plata campeón de la Copa Libertadores de finales de los años 60. Aquél que desconcertaba a sus rivales pinchándolos con alfileres que escondían con astucia para evitar la sanción. Como entrenador no fue menos y famoso es su grito desde el banquillo del Sevilla: "¡Al rival, pisálo!", cuando un asistente de su equipo iba a atender a un rival lesionado.
Para ilustrar a Bilardo que mejor que destacar la agresividad y malas artes de sus equipos que fusionar al personaje con una escena de la famosa película Pulp Fiction. Don Carlos parece levantar su arma ante un rival herido o con ganas de pelea. Bilardo no se va con vueltas y hace lo que tenga que hacer para ganar. Así de simple.
Tras hacer un improvisado montaje con Adobe Photoshop, ilustré la composición a lápiz (y a ojo, como siempre, sin calcar) y tinta para luego escanear el trabajo y colorearlo con Adobe Illustrator. Me gusta el resultado final, con esa mirada inexpresiva y fría. Parece un auténtico personaje de una película de Tarantino. Lleva las iniciales DT, Director Técnico (como se conoce al entrenador en Argentina), como señal inequívoca de su papel en todo esto.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Inktober

Este año por primera vez desde que soy ilustrador me uní al reto "Inktober". El proyecto, creado por el ilustrador Jake Parker, consiste en ilustrar durante los 31 días del mes de octubre un concepto o palabra cada día (desde hace unos años el propio Jake lanza un listado de 31 términos en su web ya que antes cada uno decidía que dibujar según su propio criterio). No hay ninguna condición ni requisito para ilustrar, aunque el propio Jake recomienda utilizar tinta (de ahí lo de "ink" en el término "inktober") e incluso dejar el trabajo en blanco y negro. Yo opté por darles color para que fuesen un poco más vistosas. En este caso yo quise llevarlo todo al lado del fútbol, que es lo que me apasiona. Utilicé para mis 31 ilustraciones, tinta china y rotuladores Letraset Promarker, unos rotuladores con base de alcohol y que dan un color bastante uniforme sobre el papel. El tamaño de cada ilustración variaba entre el A4 y el formato "Pocket" de mi libreta "Brugge" (se venden en Argentina). Con Adobe Photoshop retoqué y limpié de imperfecciones cada ilustración. Debajo de cada una va el término asociado. Como buen auto crítico que soy, con algunas ilustraciones estoy mas satisfecho que con otras. Si son ustedes tan futboleros como yo, sabrán reconocer a alguno de los personajes. ¡Disfruten!
Blind

Climb

Cloud

Crooked

Deep

Divided

Fall

Fat

Fierce

Filthy

Found

Furious

Gigantic

Graceful

Juicy

Long

Mask

Mysterious

Poison

Run

Screech

Shattered

Ship

Shy

Squeak

Swift

Sword

Teeming

Trial

Underwater

United

jueves, 9 de noviembre de 2017

El día de la palomita

Aldo Pedro Poy
Las efemérides futboleras son innumerables. "La mano de Dios", el "Maracanazo" o el "Iniestazo" son esos momentos que están presentes en la mente de cualquier adicto al fútbol que se precie. Pero luego hay fechas que nos resultan extrañas o que desconocemos por completo. Sobre todo si tienen que ver con equipos y jugadores no tan mediáticos. Una de esas extrañas fechas es la llamada "Día de la palomita". No tiene que ver con animales ni con el maíz. La efemérides nos lleva al 19 de diciembre de 1971. En Rosario, provincia de Santa Fe (Argentina) se jugaba el clásico por excelencia de la ciudad (y uno de los más intensos y apasionados del continente americano). No era uno más, no. Era la semifinal del Torneo Nacional de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) y la jugaban Rosario Central y Newell's Old Boys. El único gol del encuentro lo marcó Aldo Pedro Poy, un delantero que desarrolló toda su carrera profesional en el cuadro rosarino. No era un gol más, era un gol que supondría el pase a la final que ganaría y que supondría el primer campeonato de Rosario Central. Además el gol se marcó, como dirían en Argentina, "de palomita". Centro desde la derecha de José González y Aldo Pedro Poy se tira en plancha para rematar de cabeza y marca el único gol del partido. Euforia en las gradas por el triunfo sobre el eterno rival. Tal fue la trascendencia del gol que cada año se celebra la "Palomita de Poy" con recreaciones del tanto celebradas como la primera vez. El propio Poy, que al escribir estas líneas cuenta ya con 72 años, se encarga de marcar "su" gol ante la celebración de los "canallas" que observan hipnotizados. De ahí ha pasado a ser parte del folclore local y aparecer en cuentos y canciones. Una locura. 
Que mejor manera de ilustrar esta peculiar celebración que con el propio futbolista en posición de combate. Circulan por la red varias imágenes de Poy marcando el famoso gol o en alguna de las recreaciones posteriores. En esta ocasión cogí una fotografía de una de las celebraciones. En la misma aparecían hinchas de fondo a punto de festejar como si fuese la primera vez. Preferí centrarme en el futbolista sin más, ataviado con la camiseta auriazul y unos vaqueros, como cualquier dominguero que se precie. El balón está cayendo a punto de impactar con la cabeza de Aldo. Las alas surgen para transformar a Poy en la paloma que da nombre al gol. La ilustración fue hecha a lápiz en tamaño A3 (normalmente suelo hacerlo en A4) y coloreada con Adobe Illustrator.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Mister Gum

Carlo Ancelotti
Hay trabajos desagradecidos dentro del fútbol. Incluso el propio futbolista puede pasar de héroe a villano en cuestión de un partido. Pero uno de los trabajos más criticados y aparentemente fáciles desde la distancia del propio hincha es el de entrenador. Si, es el director de la orquesta el que se ocupa de que los músicos interpreten bien su partitura y al ritmo que toca y que cuando comienzan a desafinar los músicos ve peligrar su puesto de trabajo. Como se suele decir en este mundillo, es más fácil (y también económico) echar a un entrenador que a veintipico jugadores. Uno de los casos más recientes es el de Carlo Cancelotti, el entrenador italiano. Carlo estaba tan a gusto en el todopoderoso Bayern de Múnich hasta que una serie de malos resultados dieron con él en la cola del paro. Volverá pronto a dar guerra, no lo dudo. Sabe como llevar a equipos grandes y es un ganador nato.
¿Quien no tiene en la memoria la imagen de Carletto mascando chicle a puro nervio, con la mandíbula desencajada? De ahí este juego en la ilustración con el envoltorio de los famosos chicles Bazooka. Otro rasgo destacado en el dibujo es su famosa ceja levantada, gesto típico del italiano. La ilustración está hecha totalmente a mano con lápiz, rotuladores al alcohol y tinta. La tipografía la hice siguiendo la del envoltorio original con una pequeña errata: olvidé que el apellido del entrenador lleva dos letras "t" y lo solucioné superponiendo dos letras con dos colores diferentes. En el globo amarillo aproveché para escribir una descripción suya, la de un tipo con mala leche (o eso aparenta con su gesto serio y su ya comentada ceja en posición de combate).
Los rasgos del personaje pude hacerlos con pocas líneas y jugando con el sombreado e incluso aplicando un poco de tinta blanca en el pelo para que no quedase un blanco totalmente plano, con algunos matices de color gris. Con Adobe Photoshop hice unos pequeños retoques de contraste y color para dejar la ilustración en condiciones.

jueves, 26 de octubre de 2017

Un grande...y libre

Fernando Amorebieta
Fernando Amorebieta mola. Es un tío con carácter y espíritu aventurero. Tiene todo lo que el resto de ciudadanos de a pie quisiéramos tener. Pese a ser español de adopción y desarrollar su carrera profesional en España (en las categorías inferiores del Athletic Club), Fernando decidió defender la camiseta de la selección de Venezuela, su país de nacimiento. Amorebieta jugó en Inglaterra antes de regresar al Sporting de Gijón tras su paso por el Athletic y decidió hacer las Américas. El verano pasado cruzó el charco para jugar en un grande de América, nada más y nada menos que Independiente de Avellaneda, el rey de copas. Fernando salió de su zona de confort y se la jugó. Podría haberse acomodado en la liga española pero cogió la mochila y fue a recorrer mundo. ¡Que envidia, quien pudiera tener ese espíritu de aventura!
Esta ilustración la hice hace tiempo, cuando defendía los colores del equipo asturiano. Me gustó la pose que tenía en una fotografía en la que se le veían los tatuajes del brazo. Aproveché el gesto de su cara para jugar con los colores de las banderas española y venezolana (¡y mira que no me gustan las banderas!). El tipo parece estar dudando, está dubitativo. La ilustración de Fernando está hecha a lápiz y tinta. Con Adobe Illustrator retoqué las líneas, y apliqué color y sombreado. Las banderas las coloqué con Illustrator directamente una vez finalizado el trabajo del futbolista. Lo que me gusta de trabajar con este programa es que luego puedo editar la ilustración (en este caso) de una manera bastante rápida y sencilla. Aunque me gusta este método de trabajo, también me gusta trabajar con acuarelas y rotuladores pero no dejan mucho margen de error a no ser que Photoshop me eche una mano. ¡Hasta la semana que viene!

jueves, 19 de octubre de 2017

Carlos I de Liniers y III de La Boca

Carlos Bianchi
Argentina, como muchos otros países latinoamericanos, rinde un culto a veces exagerado a sus próceres. Cada país tiene los suyos propios a los que adora hasta el punto de tener un himno propio o adornar cada despacho oficial con su retrato. Así, Venezuela tiene a Simón Bolívar, Uruguay a José Artigas o Chile a Bernardo O'Higgins. ¿Y Argentina? Argentina tiene a Manuel Belgrano, José de San Martín y Carlos Bianchi. Si, si, ha leído bien, Carlos Bianchi. El entrenador bonaerense se ha ganado el derecho a ser reconocido como prócer de la nación. Méritos tiene y bien merecidos. Con su querido Vélez Sarsfield logró, como entrenador, la única Copa Libertadores del club y con Boca Juniors consiguió ni más ni menos que tres Copas Libertadores. Eso le convierte, con toda justicia, en uno de los mejores entrenadores americanos de la historia. Su paso por el viejo continente es otra historia, pero hoy hablamos del prócer, del personaje adorado en Argentina.
La ilustración es un montaje de la cara de Bianchi con el cuerpo de José de San Martín en uno de sus más famosos retratos. Los colores de la bandera argentina cambian por el azul y oro de Boca Juniors. Para darle el estilo clásico ilustré la composición con acuarelas y lápiz, dejando el uso de tinta negra tan solo para pequeños detalles de la vestimenta. Aunque por el escaneado no se aprecia, los remates de la ropa los pinté con tinta dorada para darle mas pompa al retrato. El pelo lo hice con lápiz de punta dura y portaminas trazando la dirección para darle forma y volumen. En la parte izquierda de la ilustración apliqué un poco de sombreado con acuarelas para destacar la parte derecha, donde mira el personaje. Una vez escaneada la ilustración le hice unos retoques mínimos de color y contraste con Adobe Photoshop.

jueves, 12 de octubre de 2017

Los parásitos

Mino Raiola
Un parásito es un ser que se alimenta de las sustancias que elabora un ser vivo de distinta especie, viviendo en su interior o en su superficie, con lo que suele causarle algún daño o enfermedad. O eso es lo que dice Google si "googleas" la palabra parásito. Aplicado al mundo del fútbol, ¿que es un parásito? Creo que la respuesta está clara, los representantes de los futbolistas. Estos personajes nacieron hace años, cuando el fútbol se fue profesionalizando cada vez más y el dinero comenzó a moverse a lo loco. Estos parásitos buscan que sus jugadores generen más y más pasta a base de lo que haga falta: traspasos, mejoras de contrato, publicidad o lo que sea. Todo vale para ganar dinero. En la ilustración, el archiconocido Mino Raiola, que pasó de pizzero a representar a gente como Pogba o Ibrahimovic. Casi nada para él. Estos representantes sacan el máximo jugo a sus representados y cuando se secan, pasan a la siguiente presa. El juego nunca acaba. La banca nunca pierde.
La ilustración tenía que tener aires de "padrino", de alguien que mueve dinero a veces de manera turbia. La mano sobre el personaje, sacada del cartel de la película El Padrino, es un símbolo más que evidente de lo que representa este gremio. Incluso el nombre del representante está escrito en la ropa con la tipografía de la famosa película. Unos billetes de colores asoman por el bolsillo del chandal. El personaje va con esa ropa para darle un aire un poco "cutre", de nuevo rico que ha amasado fortunas en poco tiempo a base de chanchullos y triquiñuelas. 
El proceso de trabajo es como el de anteriores ilustraciones. Dibujo a lápiz con una imagen de referencia exagerando algún rasgo de Raiola (la lengua y la papada, la ropa y la pose de lado). Tras escanear el dibujo modifiqué los trazos con Adobe Illustrator para darle más volumen y realismo. El sombreado también ayuda a darle profundidad y volumen al trabajo.