jueves, 14 de septiembre de 2017

El orgasmo del fútbol

Ronaldinho Gaúcho
El fútbol, como cualquier otro deporte, tiene como objetivo final que uno de los dos equipos gane la partida. Aunque cada encuentro parte con empate, el objetivo (no siempre conseguido) es ganar. Y para ganar hay que marcar un gol en la portería contraria. Es el Nirvana de este hermoso deporte. Es el orgasmo del fútbol. Y da igual si el goleador lo marca en la final del Mundial o en un "solteros contra casados". El gol es ese éxtasis que experimenta cualquiera que haya marcado un gol. Se grita. Se vive. Se goza al máximo. Es una sensación inexplicable.
Sobre el gol, el acto de marcar, se ha dicho y escrito mucho. Las mejores páginas de la historia del fútbol se han escrito gracias al gol. Uno siempre guarda en la memoria un gol, marcado (o sufrido) por uno mismo, visto por la televisión o en la propia cancha. Un gol especial siempre está en el recuerdo de todo futbolero que se precie. Muchas veces el gol inolvidable tiene más que ver con lo que representó en ese momento que por su ejecución. Muchos goles vienen a mi mente y muchos de ellos no fueron de una buena ejecución. En el momento de escribir esto me viene a la mente uno del Turco García jugando para Racing Club contra su máximo rival, Independiente. Lo marcó con la mano pero era un gol en un clásico. Un gol de pillo. De esos que se gritaron mucho. Otro gol que recuerdo es uno de Ayala jugando para el Valencia en un partido contra el Málaga en La Rosaleda. No fue especialmente lindo pero era el que abría el marcador del partido que daba el título de liga al Valencia de Rafa Benítez. Los goles no son siempre lindos pero son lo que son.
En la entrada de hoy no hablo de Ronaldinho, al que ilustro, pero es la ilustración de la semana porque ese grito con la boca bien abierta y el gesto desencajado representa el gol en su máximo exponente. Es el grito del orgasmo, la explosión final. Ronaldinho era (es) el gol y la alegría del fútbol de jogo bonito.

Esta ilustración del futbolista brasileño está hecha en tamaño A5 sobre papel con acuarelas. En esta ocasión dibujé la composición con portaminas y tinta y luego apliqué el color, al revés de como lo venía haciendo anteriormente. Con Adobe Photoshop "limpié" la imagen y le di contraste y un poco más de color a la composición.

jueves, 7 de septiembre de 2017

La finta y el sprint

Joaquín Sánchez
El futbolista está hecho para jugar al fútbol, el médico para curar y el bombero para apagar incendios. Todo muy obvio. Pero a veces queremos que sean mucho más que eso. Buscamos superhéroes a toda costa. ¿Quien no ha criticado alguna vez a un futbolista tras oír una rueda de prensa? Si, todo lo que ha dicho el pobre jugador es un compendio de tópicos y clichés sobre el fútbol. "El fútbol es así", "Somos once contra once", "Va a ser un partido muy difícil", etc... Estas y otras frases forman parte de lo que puede llegar a decir un futbolista antes o después de un partido, da igual cual haya sido el resultado. Pero no nos paramos a pensar que la mayoría de las veces los futbolistas se ponen delante de una cámara y un micrófono por exigencias de su club o de la competición en la que juegan. Así de crueles pueden llegar a ser los mandamases del fútbol, todo por el negocio. Messi es un crack en la cancha pero no enlaza dos frases seguidas. Luis Aragonés fue uno de los mejores entrenadores de España pero era más bruto que un arado. De Maradona poco se puede añadir sobre sus declaraciones. 
Pero como en todas las historias que cuento en el blog, siempre hay un pero. En la vida siempre hay excepciones. Hay futbolistas, muy pocos, que si que quieren figurar delante de una cámara. Los hay con vocación de actor o presentador. Hoy hablo de uno que cuando cuelgue las botas encontrará trabajo muy fácilmente. Hoy hablo de Joaquín Sánchez, ídolo del Real Betis Balompié. Un tipo simpático donde los haya y del que estamos deseando siempre que de una rueda de prensa o una entrevista. Diversión asegurada. Gracias a internet, no hay más que buscar algún vídeo o buscar en redes sociales para ver lo divertido que puede ser el futbolista andaluz. ¡Hasta tiene su propio canal en Youtube! 
Si hay un futbolista que no te va a aburrir cada vez que lo veas, dentro o fuera de la cancha, es el gaditano. Risas y diversión aseguradas. Es la excepción que pone a prueba la regla de "el futbolista es un soso y solo sabe dar patadas al balón". Así es Joaquín, la finta y el sprint.

La ilustración de Joaquín fue realizada con acuarelas para el color y tinta, rotuladores Promarker y portaminas 0'5 para las líneas y las sombras. Tras el escaneo, retoqué el contraste de color con Adobe Photoshop.

jueves, 31 de agosto de 2017

Míchel, Míchel, Míchel,...

Míchel y Carlos Valderrama
Sobre artimañas, malas (o buenas) artes y demás triquiñuelas para ganar hemos hablado anteriormente en este blog. Pero siempre es algo que da mucho juego para hacer ilustraciones. Casi cualquier personaje y situación me inspira para dibujar el mundo del fútbol. Han habido situaciones puntuales que siempre me han rondado la cabeza y que tenía en mente retratar. Para la de esta semana, que os resultará conocida a muchos de vosotros, os voy a poner en situación. 
Corría la temporada 1991/92 y en el Real Valladolid de España jugaba un grupo de talentosos colombianos: René Higuita, Leonel Álvarez y Carlos Valderrama, dirigidos por Pacho Maturana. El equipo debía jugar contra el Real Madrid en el Bernabéu. Todo un desafío. Durante un lance del partido (creo recordar que era un saque de esquina) las cámaras de televisión captaron una escena chocante. El centrocampista Míchel, del Real Madrid, comenzó a manosear la entrepierna de Valderrama ante la insólita mirada del colombiano, que se mostraba tan sorprendido que no sabía ni que hacer. El gesto de Míchel, con cara de estar esperando el bus, daba un aire surrealista a la escena. 
Años más tarde, el español explicó que aquello ocurrió por el típico "pique" entre futbolistas durante el partido, en el que varios futbolistas se amenazaban los unos a los otros con tocarle los huevos al rival. Míchel llevó el desafío a otro nivel y cumplió su promesa ante la mirada de propios y extraños.
En una época en la que las cámaras de televisión se encargaban de mostrar el partido y poco más, los espectadores tuvimos la "suerte" de haber podido ver la cómica escena en vivo y en directo. De haber pasado hoy, habríamos tenido mil tomas diferentes de televisión y un micrófono pegado a ellos para captar cualquier comentario.
El fútbol puede ser muy divertido y espectacular, y también, como hemos visto, extraño y cómico. Todo sirve para ganar, incluso utilizar estas raras artes. Tras la escena, de la que ya han pasado más de 25 años, al bueno de Míchel las hinchadas rivales le siguen cantando aquello de "¡Míchel, Michel, Míchel, maricoooooon!". Y Míchel, como buen tipo que es, se lo sigue tomando a broma. Un grande.

La ilustración está realizada inspirándome en la famosa escena. La técnica es acuarela para definir los colores y portaminas y tinta para perfilar los bordes. Con Adobe Photoshop, tras escanear el trabajo, le di un pequeño retoque de contraste y color.

jueves, 24 de agosto de 2017

Rey de Copas

Guti
El fútbol, como muchas otras áreas de trabajo, se ha ido profesionalizando en muchos países. Aunque sigue siendo un hobby y hay quienes lo practican de manera esporádica y a nivel amateur, hay gente que ha hecho del fútbol su profesión. Es todo un privilegio el poder practicar el deporte que te gusta y que además te paguen por ello. Está claro que no todos los profesionales son igual de buenos ni cobran lo mismo, como en cualquier otro trabajo. Pero los privilegiados que están en el grupo de los muy bien pagados son quizás a los que más miramos con lupa, intentado encontrar la perfección en ellos. Queremos y exigimos que sean profesionales desde que se despiertan. Entendemos que alguien que vive de su cuerpo y de su (supuesta) buena forma física debe de hacer todo lo posible por mantenerse en forma. Somos hinchas y tenemos el derecho (y el deber, que diría Homer Simpson) de criticarles y echarles en cara cualquier conducta inapropiada. Ejemplos hay y muchos. 
Romario, Maradona, Ronaldinho, Cassano, Parejo o Guti forman parte de ese grupo de futbolistas golfos, noctámbulos y, en algún que otro caso, mujeriegos. Tipos frecuentes en los bares y discotecas de su ciudad de acogida temporal, han sabido montarse juergas de las buenas con el riesgo que supone para su buen estado de forma. Aún así, han habido jugadores, como Romario, que reconocían abiertamente que sin su noche de farra no podían rendir bien el día de partido. En este caso hablamos de físicos y mentes privilegiadas, porque quien escribe estas líneas y más de un lector sabemos que tras una noche loca lo último que podemos hacer al día siguiente es correr noventa minutos detrás de un balón. O estás hecho un Miura o no puedes con tu alma. Pero a estos locos les daba igual. Contar con ellos en el equipo era aceptar que iban a darlo todo en el campo y en cualquier rincón de cualquier local nocturno. 
Pero no nos engañemos, estos futbolistas con fama de golfos no son los únicos que salen de noche a divertirse. ¿Usted con veinte o treinta años y el bolsillo lleno de dinero no sería un rey de la noche? Quizás el error que pagan los mal llamados golfos es que se dejan ver en lugares demasiado conocidos o que montan escándalos ideales para los paparazzi. Salir salen (casi) todos, pero solo unos privilegiados se cuelgan el cartel de farrista.
Así son algunos futbolistas, reyes en las canchas y reyes de copas en las pistas de baile. Que lo disfruten.

Esta ilustración la realicé con tinta y rotuladores a partir de una fotografía de Guti durante su etapa como futbolista en Turquía. Las sombras fuertes con rotuladores grises destacan al ser una fotografía nocturna con flash casi en la cara del protagonista. Con Adobe Photoshop retoqué el color y el contraste.

jueves, 17 de agosto de 2017

La pilota








La pilota, una historia basada en el amor de Josep Guardiola por la pelota. Escrita en catalán y con un final absurdo. Disfruten.

Para ilustrar la historia me basé en la película Trainspotting. Hice algunos montajes con Adobe Photoshop para las escenas y la pelota es una imagen fotocopiada, pintada a mano y escaneada, para darle el toque "sucio". La maquetación la realicé con Adobe InDesign.

jueves, 10 de agosto de 2017

We all live in a Robbie Fowler's house






Breve historia sobre el futbolista Robbie Fowler. Está basada en un cántico de los hinchas ingleses que hacían alusión a las propiedades inmobiliarias del fútbolistas y en la polémica celebración que simulaba aspirar la raya de cal.


jueves, 3 de agosto de 2017

Cuando las cosas se ponen duras...

Vinnie Jones, Eric Cantona y Luis Suárez
...los duros se ponen en marcha. Eso cantaba Billy Ocean y no le faltaba razón (el título original es When the going gets tough, the tough get going). El fútbol, ese hermoso deporte que nos apasiona a millones de personas, es un deporte duro. Si, aunque haya gente que ponga por delante al rugby o al kárate, el fútbol es duro. Muy duro. Se ha dicho de él que es un deporte de caballeros jugado por bestias (todo lo contrario que el rugby). 
Para ejemplificar lo dicho, puedo nombrar a Vinnie Jones, Eric Cantona y Luis Suárez. Tres bestias, cada cual a su manera. Tipos duros donde los haya. Duros como una roca.
El británico siguió repartiendo leña en las pantallas de cine una vez retirado del fútbol, en donde tiene el registro de más tarjetas rojas en la historia de la Premier League por detrás de Roy Keane (otro bestia). Tanto se metió en su papel que Hollywood dio con el tipo duro por excelencia para sus películas. Da miedo solo con mirarle a la cara.
Cantona casi no necesita carta de presentación. Hasta los menos futboleros han visto alguna vez la famosa patada del francés a un hooligan del Crystal Palace que no paraba de increparle desde la grada. Es lo que tiene jugar con fuego, uno acaba quemado. Pese a ser un futbolista técnicamente impecable, Eric era una persona muy volátil e impredecible. Otro que se ganó la fama a pulso. 
Del uruguayo, más contemporáneo que los otros dos, poco se puede añadir si se le conocen los antecedentes. Un auténtico señor del gol que mete dentro de las redes todos los balones que caza. Uno de los mejores delanteros que se recuerdan en mucho tiempo pero con una cabeza muy loca. A base de mordiscos ha sabido intimidar a propios y extraños. Ni siquiera un Mundial de fútbol ha podido con él, porque no dudó en morder a su rival Chiellini en un Uruguay-Italia del pasado Brasil '14 ante la vista de todo el mundo. En el Barcelona, su actual club, no dudaron ni un momento en recomendarle un psicólogo que consiguiese aplacar los ánimos del charrúa. No se si lo conseguirá.
Así son los tipos duros del fútbol, tipos que no dudan en plantar cara al que se le ponga por delante y que no se dejan intimidar por nada ni nadie. Hay quien piense que esta gente no debería formar parte del fútbol. Personalmente pienso que son uno más de los ingredientes que dan sabor a este deporte. Un deporte en el que cuando las cosas se ponen duras...

Para ilustrar estas piedras, recogidas en la playa de Moncofar (Castellón), comencé con lápiz muy cuidadosamente, ya que borrar en ellas dejaba muchas manchas. Con tinta y rotuladores fui perfilando cada ilustración. Para evitar que se corriese la tinta, les apliqué una capa de barniz acabado satinado de La Pajarita. Las piedras están a la venta en TicTail.

jueves, 27 de julio de 2017

¿Viejo, yo?

El deporte, visto a nivel profesional, es cada vez más exigente y competitivo. Queremos que los futbolistas corran como gacelas durante los noventa minutos. Necesitamos ver a máquinas yendo al 100% de su capacidad todo el rato. Llegados a este punto, a mucha gente le da igual lo habilidoso o inteligente que pueda llegar a ser el deportista. Solo importa lo físico, el resto es secundario. 
Esta tendencia ha sido (y es) la mayoritaria durante mucho tiempo hasta que comenzamos a darnos cuenta de que no todo era como creíamos que era. Me explico. ¿Como puede ser que deportistas como Roger Federer, Pau Gasol, Francesco Totti y muchos más sigan, no solo compitiendo, sino haciéndolo a un muy alto nivel? Según la lógica aplastante de muchos "forofos", esta gente debería estar cuidando plantas en el jardín de su casa y no dando guerra. Quizás la experiencia, la propia constitución del deportista así como el cuidado de su físico tengan algo que ver. También tiene mucha importancia la ciencia y la medicina deportiva, que han avanzado mucho a raíz de la rápida profesionalización de muchos deportes. 
No creamos que el deportista tiene fecha de caducidad, simplemente deja de competir a cierto nivel, deja de parecerle interesante el pelear por todo anteponiendo el físico a otros factores. La experiencia es un grado que a veces no se valora en el deporte ultra profesional de hoy en día. ¿Porque nos extraña ver a Buffon de titular en la final de la última Champions? ¿Que hacía Carboni jugándolo todo en aquel Valencia del doblete? ¿Porque Roger Federer sigue peleando todos los títulos que juega? Quizás los más veteranos recuerden el mundial de Italia en 1990. En el partido inaugural, Argentina perdió contra Camerún y a todos se nos quedó cara de tonto (además de por el resultado) cuando casi al final del partido entró un suplente camerunés de 38 años. Roger Milla no solo jugó varios partidos de ese Mundial, sino que marcó 4 goles. Por si fuera poco, 4 años más tarde jugó otro campeonato del mundo, en EEUU con...¡42 años! ¿Viejo, yo?

La ilustración de Roger Milla está tomada de una imagen suya celebrando un gol en el Mundial de Italia '90. Dibujo hecho a lápiz con portaminas Staedler y tinta Faber-Castell. Escaneado, y sombreado y coloreado con Adobe Illustrator.

jueves, 20 de julio de 2017

Der Afro

Paul Breitner
No me gusta el fútbol. Son 22 gilipollas corriendo a lo loco detrás de un balón. Son unos brutos con dinero que no saben hacer la O con un canuto. ¿Le suenan alguna de esas frases? Yo me he cansado de escucharlas, incluso en boca de algún auto proclamado futbolero. Y se podría contestar, ante tales afirmaciones, que si, que la mayoría son unos descerebrados sin otra preocupación que seguir jugando para ganar más y más dinero para gastarlo en coches, tatuajes y viajes a Ibiza. Es difícil, por no decir casi imposible, encontrar a futbolistas con conciencia social, con ganas de cambiar el mundo en el que vivimos desde su posición privilegiada. Son muy pocos los que quieren complicarse la vida cuestionando lo establecido y siendo críticos. Pero, como las meigas, haberlas haylas. 
Un ejemplo es el de Paul Breitner. El ex-futbolista alemán (reconvertido en dirigente del todopoderoso Bayern de Múnich) tuvo su etapa rebelde. Se declaró abiertamente de izquierdas y tenía
el Libro Rojo de Mao como libro de cabecera. Estamos hablando de la década de los 70 del siglo pasado, en un contexto de Guerra Fría y muchos cambios en un mundo muy convulso. Der Afro, como era conocido por su melena rubia, se negó a participar en el Mundial de Argentina en 1978 como repulsa a la dictadura militar. También tuvo sus más y sus menos con compañeros de equipo que veían en él a un tipo demasiado polémico al declarar de una forma tan abierta su ideología. El propio Paul fichó por el Real Madrid cuando Franco estaba vivo y colaboró económicamente con unos obreros en huelga, todo un desafío para las autoridades (no solo de esa época, hoy en día también sería una bomba).
Con el paso del tiempo Breitner llegó a suavizar su discurso, tan radical en su juventud, quizás viendo las cosas desde otra óptica con el paso del tiempo. Tanto lo suavizó que actualmente forma parte de la directiva del Bayern de Múnich, equipo que le vio nacer como futbolista.
La gente cambia, las cosas cambian, pero estar comprometido e implicado en mejorar la sociedad que te rodea, aunque solo sea durante un tiempo, es algo difícil de ver entre los futbolistas profesionales. Incluso en cualquier otro ámbito de la sociedad. Así era Der Afro.

Para la ilustración de Breitner me basé en una de sus fotografías más conocidas. La hice con portaminas Staedler para luego entintarla con Faber-Castell. Con Adobe Illustrator le dí volumen a los trazos y color a la cabeza, así como un poco de sombreado. Para resaltar el pelo apliqué una textura de Illustrator.

jueves, 13 de julio de 2017

El fútbol no es justo

Santiago Cañizares
El fútbol está lleno de tópicos que los futboleros solemos creer y aceptar como dogmas. Muchos de ellos son incuestionables y se repiten como mantras. Ejemplos hay muchísimos: Lo que pasa en la cancha se queda en la cancha, No se puede jugar siempre bien y ganar, Si mi equipo sale con cuatro delanteros gana seguro, Los italianos juegan siempre a la defensiva, etc... Y hay uno que me gusta especialmente y dice que el fútbol siempre da revancha. Y hoy en la entrada del blog afirmo rotundamente que eso no es cierto. El fútbol, como la vida, no es siempre justo ni tiene porque serlo. No siempre ganan los mejores ni el que más ha tirado a portería. El premio al mejor jugador no siempre se lo lleva el que más se lo merece. Es así de duro pero cierto. Incluso si usted es hincha de un equipo "grande", sabe de lo que estoy hablando. ¿O no se ha marchado nunca cabreado a casa porque su equipo "bailó" al rival y sin embargo no se llevó el partido? ¿Cuantos goles cantados falló el mejor delantero del mundo? ¿Acaso el porterazo de tu equipo no podía impedir ese gol?
Hay días tristemente señalados en la historia de cualquier equipo de fútbol. Días injustos. El 23 de mayo de 2001 es uno de esos días negros para el Valencia. Maldita sea esa noche de Milán. El equipo che venía de firmar una Champions League envidiable, dejando en la cuneta a equipos como el Olympique de Lyon, el Olympiacos de Grecia, Manchester United y Arsenal. Se llegaba a una final soñada tras el batacazo de la final ante el Real Madrid del año anterior, aquel famoso 3 a 0. El fútbol se suponía que iba a ser justo y a dar revancha al Valencia, que por aquellos años tenía una de sus épocas doradas. En esta final se enfrentaba al Bayern de Múnich, que siempre ha tenido auténticos equipazos. Pero el Valencia llegaba con talentos como Ayala, Carboni, Mendieta o el portero Santiago Cañizares. La final estaba, a priori, muy igualada pero el equipo español llegaba con ese extra de motivación por su segunda final consecutiva. Nadie se atrevía a reconocerlo abiertamente, pero se intuía la primera "orejona" en las vitrinas de Mestalla. 
El fútbol no es justo. De haberlo sido aquella maldita noche, el Valencia habría barrido al equipo alemán durante los minutos en los que lo tuvo arrinconado. O en el peor de los casos, la fatídica tanda de penaltis habría sido perfecta convirtiendo a Cañizares en el héroe de la noche. Pero nada de eso ocurrió aquel maldito día de 2001. El fútbol no es justo, no.

Para la ilustración de Cañizares me base en la famosa foto de aquel día. La hice con portaminas Staedler y la repasé con tinta Faber-Castell. En Adobe Illustrator, tras el escaneo, le di color y grosor a las líneas así como un poco de sombra. La Copa de Europa está sacada de un banco de imágenes vectorial.