jueves, 25 de mayo de 2017

Sangre, sudor y sangre

Terry Butcher
Todos los deportes, y el fútbol no iba a ser menos, son susceptibles de causar daños o lesiones a quienes lo practican. Hay lesiones que suelen ser más frecuentes en ciertos deportes o que aparecen con los años tras la práctica continuada. Casi nadie está a salvo.
El fútbol, como hablaba en anteriores entradas, se lleva la palma en cuanto a la teatralidad de sus jugadores. A nadie le extraña en absoluto ver a un futbolista retorcerse de dolor en el suelo tras el roce con un rival. Hay infinidad de vídeos por la red en las que pueden verse miles de ejemplos de teatro, de jugadores pillados "in fraganti" sin siquiera haber tenido contacto más que con el aire, retorcerse en el suelo y reclamar justicia para su supuesto verdugo. 
Uno de los mayores problemas de este espectáculo es que incluso con la tecnología actual es difícil saber cuando un jugador finge o cuando le acaban de levantar por los aires de verdad. De ahí que muchos árbitros reclamen el llamado VAR (Videoarbitraje) para salir de dudas en ciertas jugadas durante el partido, siendo las entradas fuertes una de ellas. 
Porque, y debemos ser sinceros, pocas veces hemos podido ver a un futbolista recibir una entrada o golpe por parte del rival y levantarse del suelo sin más, sin pedir justicia. Pocas veces, si, pero para bien o para mal, han habido casos. Uno de los más famosos es el que ocurrió el 6 de septiembre de 1989 en Estocolmo, Suecia. Aquél día Suecia recibía a Inglaterra en un partido clasificatorio para el Mundial de Fútbol de Italia '90. En la defensa del equipo visitante jugaba Terry Butcher (aquel al que Maradona tuvo de testigo en el famoso partido de la Mano de Dios y del Gol del Siglo) quien, al principio del encuentro, se hizo una brecha en la cabeza por la que comenzó a sangrar abundantemente. Atendido por los médicos de su equipo, Butcher siguió jugando durante los noventa minutos con la cabeza vendada. Pese al aparatoso vendaje, la sangre continuó saliendo hasta convertir su camiseta (bueno, todo su ser) en algo digno de una película de terror. El propio futbolista no dudaba en utilizar su cabeza para ir a por el balón. Al bueno de Terry no se le oyó queja alguna durante ni después del partido. ¿Se imagina ver una escena parecida hoy en día? Está claro, ningún futbolista puede, actualmente por cuestiones sanitarias, jugar ensangrentado. Pero incluso si se pudiese, nadie lo haría. Preferirían el teatro a lo que hizo Terry Butcher. Eso le costó sangre, sudor...y más sangre.

Tranquilo, lector, lo que hay en la ilustración no es sangre de verdad. Son manchas rojas hechas con pinceles en Adobe Photoshop tras haber acabado la ilustración. La ilustración fue hecha a portaminas y tinta, escaneada y trabajada en Adobe Illustrator.

jueves, 18 de mayo de 2017

¡Che, Pibe!

Carlos Valderrama
Los futboleros de mi generación saben de lo que hablo. No habían tantos partidos televisados ni tanto circo alrededor de éste hermoso deporte, de tal forma que era fácil identificar a tu jugador preferido cuando veías un partido por la tele. Si además era un tipo con talento y estilo era aún más fácil. Y si tenía algún rasgo físico destacable más todavía. 
Todo esto era lo que tenía Carlos "El Pibe" Valderrama. Jugaba que daba gusto verle y tenía (tiene, que doy fe de ello) una tupida melena rubia que le hacía visible desde la puerta de tu casa. Reconozco que en mi tierna infancia no pensaba que llevaba el pelo tintado, ni siquiera cuando veía su negro mostacho. ¡Serían los genes, que se yo!
Valderrama fue, para su época, un trotamundos del fútbol. Pasó por varios equipos colombianos y dio el salto a la MLS de EEUU después de haber jugado en Europa (Valladolid, tocada de huevos por parte de Míchel incluida, y Montpellier). En los EEUU está considerado uno de los mejores futbolistas que pasaron por aquella liga, ¡y mira que han pasado muy buenos jugadores por allí. 
En su selección marcó una época, con un equipazo dirigido por Pacho Maturana y jugando junto a monstruos de la talla de Leonel Álvarez, el Tino Asprilla o René Higuita. Aquella selección será recordada por haberse paseado en las eliminatorias al Mundial de EEUU '94 con un recordado 0-5 a la todopoderosa selección de Argentina en el mismísimo estadio Monumental de Buenos Aires. Aquel equipo fue de los que enamoraron a propios y extraños, jugaban un fútbol vistoso y divertido. Valderrama era el director de la orquesta en el centro del campo y el resto jugaba. Era un placer para la vista de cualquier futbolero. Eso y más era El Pibe.

Ilustración realizada con portaminas Staedler, entintada con Faber-Castell y escaneada. El perfilado de las líneas y el coloreado fueron hechos con Adobe Illustrator. El balón es un vector de un banco de imágenes. Para darle más volumen al pelo de Valderrama utilicé una muestra de textura de Illustrator.

jueves, 11 de mayo de 2017

Ser profeta en tu tierra

Iago Aspas
Esta semana es muy importante en la de los más de 90 años del Celta de Vigo. Uno de los históricos de La Liga vio recompensada una de sus tantas buenas temporadas en primera con una aventura europea. El destino quiso que en las semifinales se encontrase con el Manchester United de Mourinho y ya en la ida le dejase con un pie fuera de la Europa League. Como hasta el pitido final no hay nada seguro, confío en el club gallego para dar vuelta la eliminatoria y hacer más historia. 
Mientras llega ese momento, hoy hablo de Iago Aspas. El delantero, gallego de Pontevedra, es una de las figuras del Celta, un equipo que Eduardo Berizzo ha sabido hacer fuerte a base de una buena plantilla y sin estrellas mediáticas. Mucho trabajo y fútbol ofensivo. Iago no es un grandísimo goleador ni es un mago de las asistencias pero es de esos jugadores que quieres tener si o si en tu equipo. Garra, entrega y carácter.
Tanto es así que cuando comenzó a destacar en Vigo, llegó el Liverpool para hacerse con él. La Premier League tiró de talonario para hacerse con una de las sensaciones de La Liga. Parecía una apuesta segura. El gallego fue rumbo a la cuna de los Beatles pero la cosa no fue como él lo habría esperado. Pocos partidos jugados y sin goles en su haber, hicieron de Aspas un juguete roto en medio de tantas estrellas. 
Regresó a España porque era su lugar, donde se encontraba más a gusto y donde podía mostrar todo su potencial. Era su lugar y su momento. Pero no su equipo. El Sevilla fue su destino pero tampoco se encontró cómodo pese a hacer una buena temporada (no podía empeorar lo de Inglaterra). 
El profeta quería regresar a su tierra. Galicia es su lugar, su zona de confort y donde da lo mejor de si en una cancha. Iago Aspas es un referente del equipo, de esos nombres que, aún sin saber la alineación de memoria, sabes que está, que juega siempre que puede. 
Aspas juega en uno de los mal llamados "equipos pequeños" de La Liga pero es un gran jugador, de los que hará historia cuando cuelgue los botines. Quien sabe si quizás de los que haga historia en Europa, el destino da mil vueltas. Será recordado por ser un profeta en su tierra. 

Esta ilustración la hice con lápiz y tinta. Escaneada y trabajada en Adobe Illustrator, la coloreé y sombreé con el mismo programa. El color rojo de debajo de su camiseta celtiña hace un guiño a su paso por Liverpool, así como las letras que acompañan el dibujo, hechas también con Illustrator.

jueves, 4 de mayo de 2017

Coños o sandías

David Barral


Las redes sociales son, desde hace unos años, el canal directo de muchos futbolistas con sus aficionados. Antes de existir estas redes, la relación de los deportistas con sus seguidores era a base de ruedas de prensa o entrevistas en donde la información que se daba estaba (y lo sigue estando) muy estandarizada y controlada. ¿A quien no le suenan frases como "el fútbol es así", "somos once contra once" o "va a ser un partido difícil"? El futbolista responde todo de una manera políticamente correcta, salvo algún que otro arrebato delante de los micrófonos.
Ahora bien, la aparición de Twitter, Facebook o Instagram dio rienda suelta a la información directa y en tiempo real. El futbolista ya no tiene que esperar a la rueda de prensa o a que se publique su entrevista. Ahora el que manda es él. Puede decir y hacer lo que le de la gana con su móvil.
Hay futbolistas muy aficionados a lanzar mensajes a través de estas redes. Gerard Piqué, Iker Casillas o, el personaje de hoy, David Barral han tenido varios minutos de fama fuera de las canchas por haber publicado declaraciones o imágenes con algo de polémica. Y parece que la cosa va para largo.
Famoso es un tweet de Barral durante aquel caluroso verano de 2014. El tweet, de manera literal dice así:
"Ojú, hace tanta calor, que si me dieran a elegir entre comerme un coño o una sandía bien fresquita, me comía un coño, pa que te voy a mentir."
La ilustración, inspirada en una foto publicada por el mismo futbolista, es toda una poesía acompañada de esa declaración. El tweet fue noticia en todos los medios y demostró que las redes sociales son un poderoso canal de comunicación entre futbolistas y seguidores. El futbolista puede decir lo que quiera y cuando quiera de manera directa, a pelo. ¿Alguien se imaginaba a David Barral en rueda de prensa soltando semejante bomba? Quien sabe, conociendo a David, cualquier cosa hubiera sido posible. Quizás se hubiese comida la sandía delante de todos. ¿O no?

La ilustración está hecha con acuarelas para el fondo de color, la cabeza, la camiseta y la famosa sandía que lleva en la mano. El pelo y las cejas los hice con rotulador negro así como los detalles de la cara y manos. El sombreado también lo hice con rotuladores. En Adobe Photoshop ajusté el tono de los colores.

jueves, 27 de abril de 2017

El conejito de Duracell

David Villa
El futbolista profesional a partir de los 30 años ya no es competitivo. Los veteranos se arrastran por el campo. A esas edades ya no están para jugar. ¿Quien no ha oído (o peor aún, dicho) alguna vez alguna de estas frases en ambientes futboleros? Muchas veces y la mayoría de ellas de manera rotunda. Es algo que se dice casi como un mantra sin evaluar realmente el rendimiento del deportista. Evidentemente, un chaval de 20 años tiene una potencia, una capacidad física y una explosividad que no tiene uno de 40. Eso es cierto. Pero, ¿alguien puede pretender que esos 20 años de diferencia entre uno y otro jugador no se noten fisicamente?
Como amante del fútbol debo reconocer (y usted, querido lector, también debería hacerlo) que hay muchos futbolistas que, como el buen queso curado, mejoran con el paso del tiempo. Voy a tirar nombres: Ibrahimovic (al momento de escribir estas líneas acaba de sufrir una grave lesión), Buffon, Pirlo o nuestro querido David Villa.
El Guaje comenzó a jugar al fútbol en su Asturias natal para pasar al Zaragoza y dar el salto al Valencia, en donde se consagró como futbolista goleador. Casi rozando la treintena, Villa fue traspasado al todopoderoso Barcelona en una operación que parecía su jubilación anticipada. Nada más lejos de la realidad. Villa demostró que tenía cuerda y jugó tres años más a un altísimo nivel (ganó todos los torneos con el equipo catalán: Liga, Copa, Champions y Mundial de Clubes). Ya con 32 años se marchó al Atlético de Madrid. Si, definitivamente ese era su retiro, pensábamos los amantes del buen fútbol. Jugó un año y se marchó. ¿A donde podría ir a penar un delantero, al que se le exige potencia, velocidad y goles, con 33 años? ¿A un club de Segunda B? ¿A un torneo de solteros contra casados? 
No, el gran David Villa fue a derrochar talento a EEUU, a la Major League Soccer. El New York City (previo paso durante unos meses por su filial australiana) apostó fuerte por él para apuntalar su delantera y convertirle en un gran reclamo para hinchas y curiosos. La apuesta le salió perfecta. David sigue dando batalla por las canchas de Norteamérica y se cansa de meter goles. Ya cerca de los 36 años el Guaje parece no querer colgar las botas y se lo pasa pipa jugando como un chaval. Parece el conejito de Duracell. 

La ilustración pertenece a una serie que realicé sobre grandes futbolistas de la historia. Basada en una fotografía, realicé la ilustración a lápiz y tinta. Tras escanearla, la coloreé con Adobe Illustrator retocando las líneas para darle más volumen y profundidad. También añadí una textura para la barba aplicando un motivo de Illustrator.

jueves, 20 de abril de 2017

El Diablo no viste de Prada

Marco Antonio Etcheverry
No, el Diablo no viste de Prada. Viste de corto y da gusto verle. Y tiene nombre y apellido: Marco Antonio Etcheverry Vargas. Nació ya hace 46 años en Santa Cruz, Bolivia. Dejó de jugar de manera profesional hace ya unos años tras haber jugado en equipos como el Albacete, Bolívar o DC United. 
Dicen de él que, cuando fue a jugar a Europa, le pudo la fama y su rendimiento no fue el mejor, que su estado de forma cayó en picado. Calidad le sobraba. Prueba de ello es que está considerado uno de los mejores jugadores de la historia de la Major League Soccer (la liga de fútbol de los EEUU) y es uno de los 10 jugadores que más partidos ha jugado con la selección boliviana. 
Quizás por ser del país que es, sin tantísima tradición futbolística, el Diablo no fue considerado una estrella como tal. Tuvo que trabajarse mucho su fama y tuvo momentos de gloria. El que más recuerdo fue durante las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de fútbol de EEUU '94. Esa fase de clasificación fue un hito para el fútbol boliviano (no se clasificaban a un Mundial por primera vez, ya lo había hecho en 1930). El hecho destacado de aquella fase fue el triunfo sobre Brasil. Si, jugaban en la altura de La Paz pero era el primer partido que perdía Brasil en una fase de clasificación a un Mundial. Un auténtico partidazo en el que nuestro protagonista participó con un gol. El fútbol mundial se rendía a sus pies y a los de aquel equipo por el que nadie daba nada (Xabier Azkargorta tuvo el honor de dirigir aquel equipo mítico). En el mundial los bolivianos cayeron rápido, ¡pero que les quiten lo bailado!
En el 2004 y tras una dilatada carrera profesional, Marco Antonio colgó los botines. Sigue ligado al mundo del fútbol. El que le dio tanta fama y alegrías. Como aquella tarde del mes de julio de 1993 contra la invencible y todopoderosa Brasil.

La ilustración forma parte de una serie que realicé sobre los mejores jugadores de la MLS. Fue realizada a lápiz y tinta, escaneada y coloreada en Adobe Illustrator. El rojo de la camiseta es por el DC United y por ser el diablo, claro.

jueves, 13 de abril de 2017

Gol en contra

John Terry, Wayne Bridge y el árbitro
Hay un dicho británico que reza lo siguiente: "el fútbol es un juego de caballeros jugado por bestias y el rugby es un juego de bestias jugado por caballeros". Y razón no le falta al refranero popular. Compañerismo, camaradería, deportividad y amistad. Todo eso es lo que, a rasgos generales, se echa en falta en el llamado "fútbol moderno" pero que encontramos en deportes como por ejemplo el rugby.  Sin ser un amante del rugby, debo reconocer que tradiciones como el tercer tiempo (un encuentro entre jugadores de ambos equipos al finalizar el partido para confraternizar y pasar un rato agradable, una forma de quitar tensión y agresividad al deporte en si) me dan envidia y querría tenerlos en mi querido fútbol. 
En los últimos tiempos son noticia, casi en cada partido, jugadores que simulan faltas y agresiones, que faltan el respeto al propio árbitro o a los propios compañeros, insultan a los aficionados y demás lindezas que las tomamos como algo habitual sin darnos cuenta de que son la cara más fea del fútbol. 
Algo debemos hacer, como amantes de este deporte, para intentar acabar con esto. En un mundo tan profesionalizado quizás habría que volver a los valores del deporte amateur, en donde ganar no era lo más importante, sino saber competir respetando a los rivales y al propio juego. Una derrota no era el final, había que levantarse y seguir luchando, pero no a cualquier precio. No, nunca.
¿Cuando aparecieron las malas artes en el fútbol? ¿Fue con aquel Estudiantes de la Plata de Bilardo y compañía? ¿Acaso lo descubrió Mourinho en los últimos tiempos? ¿Quizás los propios ingleses, creadores del fútbol moderno? Probablemente nunca lo sabremos y hacerlo no cambiará nada. El momento del cambio es ahora, debemos copiar a deportes "limpios" en ese sentido. 
Cuando pienso en ese futbolista duro y sucio me vienen a la mente sucesos (ocurridos fuera de la cancha pero con una fuerte repercusión dentro de ella) como el de John Terry y su entonces amigo y compañero Wayne Bridge. Un lío de faldas en donde el primero tuvo un escarceo con la pareja del segundo. Aquello repercutió muy negativamente en ambos futbolistas y en sus respectivos equipos (ambos jugaban en el Chelsea en aquel momento) hasta el punto de tener que renunciar Bridge a su selección con tal de no verse las caras con aquel tipo. La escena más representativa de este asunto fue el reencuentro de ambos cuando el cornudo jugaba ya en las filas del Manchester City y en el habitual saludo previo al partido, ambos jugadores hicieron como que no se vieron al pasar. El saludo de manos pasó de largo entre ellos dos. ¿Era de esperar? ¿Era lo correcto?
¿Habría podido el famoso tercer tiempo evitar historias tan tórridas como ésta? Quien sabe, a lo mejor en un deporte tan competitivo, ese punto de relación más íntima y cercana, ese tercer tiempo, (¿alguien piensa que existen amigos de verdad en el fútbol profesional?) hubiese hecho replantearse ciertas cosas a ambos jugadores.

Ilustración hecha a lápiz y tinta en tamaño A3 y luego escaneada. El calco interactivo de Adobe Illustrator hizo que el trabajo tuviese la línea como rota, ya que no modifiqué el trazo. El color fue hecho con el bote de pintura interactivo y el sombreado lo hice con una tableta Wacom.

jueves, 6 de abril de 2017

Show must go on

Hidetoshi Nakata
Hace poco leía, casi de casualidad, una lista de 10 grandes jugadores que se retiraron "antes de tiempo". Leo la expresión y me sigue sonando raro porque, ¿que es retirarse "antes de tiempo"? En esa lista veo jugadores de lo más variado y a los que, como hincha, hubiese pagado por verles más tiempo en las canchas. Evidentemente, es una lista muy personal y que deja a otros miles de futbolistas fuera del ranking. Nombres como Platini, Cantona o Zidane despiertan nuestra nostalgia, queremos ver jugadores así en la cancha, es el precio de una entrada mejor invertido. Por suerte siguen saliendo jugadores con mucho talento y lo seguirán haciendo, pero los hay que dejan huella en el hincha y te dejan con la incógnita de que hubiese pasado si hubiesen aguantado unos años más como profesionales. 
A veces, sin embargo, pensamos que porque tal o cual jugador no tuvo una retirada a tiempo y digna. Porque a los que amamos este deporte nos duele ver a una estrella apagándose, o mejor dicho arrastrándose por una cancha como alma en pena. Ejemplos hay muchos también pero prefiero no nombrarles por puro respeto. Tuvieron que irse con la cabeza bien alta pero por vueltas de la vida (o de la chequera) prefirieron seguir vistiéndose de corto y a veces hasta jugar un poco. 
Todo esto nos lleva a la pregunta, ¿a que edad debe retirarse un futbolista? ¿hay una edad correcta para hacerlo? En muchos casos depende del estado físico, de lo bien o mal que se haya cuidado durante su carrera. En otras depende de la propia posición del jugador (los porteros juegan hasta muy mayores, suelen decir). A veces, como en el caso del japonés Hidetoshi Nakata es una mezcla de lesiones y falta de motivación. ¿Falta de motivación? Si, los hay que llegados a un punto de su carrera no se sienten con ganas de seguir. Cuesta entenderlo pero pasa en todas las profesiones. Y eso fue lo que pasó, entre otros, con Nakata, Se retiró joven, con solo 29 años pero machacado por las lesiones y con intereses en otras actividades. El fútbol perdió un jugador muy talentoso, que quiso ver mundo, conocer a fondo su país con la mochila al hombro y apartarse del fútbol. Pero, como cantaban los chicos de Queen, "Show must go on".

Esta ilustración la realicé hace tiempo y está basada en una fotografía publicada en la revista Líbero. La realicé con lápiz portaminas Staedler 0,5 mm y tinta. Coloreada con rotuladores y retocada con Adobe Photoshop para realzar los colores y los tonos.

jueves, 30 de marzo de 2017

Elegir entre Papá o Mamá


Ser un niño es disfrutar, vivir cada día como una nueva experiencia y descubrir el mundo en cada detalle que te rodea. Ser niño en si es de los mejores recuerdos que uno tiene. No se en que momento de mi infancia exactamente comencé a amar el fútbol pero se que ese flechazo fue inmediato. Me quedaba absorto viendo partidos de fútbol callejero, por la televisión o en la "popular" de la cancha. Me enganchaba en todos los sentidos. Y como todo niño que ama el fútbol, comencé a descubrir a mis primeros ídolos, que por suerte eran muchos. Y como niño tuve el privilegio de disfrutar de la época dorada del mejor de todos los tiempos, Diego Armando Maradona. ¿El mejor? Bueno, al menos para mi que pude verlo en directo y que grité como loco cada uno de sus goles y triunfos. Ya por aquellos años había quien afirmaba, incluso en Argentina, que el mejor futbolista de todos los tiempos no había nacido en Villa Fiorito, sino en Tres Coraçoes, a más de 2000 kilómetros al norte de esa localidad bonaerense. Estaban hablando, efectivamente, del gran Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé.
La polémica estaba (y sigue estando) servida. Unos decían que Pelé era un auténtico mago del balón que hacía bailar al resto del equipo al compás que él marcaba. Otros decían que jugando con diez leyendas a su lado era fácil destacar, que así cualquiera. Hay quien defiende a Maradona afirmando (y razón no les falta) que si pudo sacar campeona del mundo a Argentina en México '86 jugando al lado de 10 ladrillos era una señal inequívoca de que él era el elegido.
Y los hay aún más atrevidos que osan poner por encima de los dos más grandes a Messi o Cristiano Ronaldo sin inmutarse. A eso si que les digo que jugando acompañados de esas estrellas hasta yo jugaría bien. Y eso ya es decir demasiado. ¡Un poco de cordura, por favor!
En cualquier caso, el trono del fútbol mundial está en disputa entre estos dos monstruos. Pero es difícil elegir. No se puede elegir entre papá o mamá.

Ilustraciones hechas en lápiz y por separado. Tras el entintado y escaneado, las perfilé y coloreé en Adobe Illustrator. Los rótulos que aparecen al pie de cada uno de los jugadores están puestos también con ordenador. Utilizando Adobe Photoshop uní las imágenes en una sola.

jueves, 23 de marzo de 2017

The Fresh Prince of Las Palmas

Kevin-Prince Boateng
“Gasté todo mi dinero en coches, discotecas y amigos que en realidad no lo eran”.
Parece una frase del mismísimo George Best arrepentido, en un momento de flojera mental. La frase la pronunció, sin embargo, el ghanés (aunque nacido en Alemania) Kevin-Prince Boateng.
Boateng es uno de tantos jugadores díscolos y rebeldes que aparecen por el panorama futbolístico cada cierto tiempo. Son chicos indisciplinados que no saben asimilar la fama o el dinero, o quizás la peligrosa mezcla de ambas. Como se suele decir, es difícil saber llevar esa mezcla explosiva con discreción y perfil bajo. Ni siquiera usted, querido lector, sabría como llevarlo bien (si es que puede hacerse de esa manera, claro).
El bueno de Kevin-Prince parece haberse dado cuenta de ello en la madurez de su carrera, con los 30 recién cumplidos. Tarde pero seguro, como dice el refrán. 
El ghanés tuvo que salir adelante en los duros suburbios de su Berlín natal, pasando por equipos como el Hertha Berlín, el Tottenham inglés o el Milán, hasta recalar en la isla de Gran Canaria. Jugando en Las Palmas parece haber encontrado su sitio, en donde fue recibido como toda una estrella, a lo grande (y en donde triunfa, todo sea dicho).
Atrás quedaba esa triste imagen del jugador fumando y bebiendo cerveza a la espera de un control anti doping en Alemania o aquella expulsión de la selección de Ghana por indisciplina. El bueno de Boateng se ha enderezado y ya es un chico bueno. ¿O no?
Bueno, con estos Romario, Gascoigne, Maradona o Cassano nunca se sabe, el niño rebelde que llevan dentro amenaza con asomar en cualquier momento. Por lo pronto, Boateng se ha asentado como "The Fresh Prince of Las Palmas". 

Ilustración hecha con acuarelas. Las manchas de la cara y el cabello las hice primero para luego detallar con lápiz y tinta las facciones y algo de pelo, así como su tatuaje en el cuello. El sombreado está hecho con rotuladores. El retoque de color está hecho con Adobe Photoshop.


jueves, 16 de marzo de 2017

Me dicen el Matador

Mario Alberto Kempes
Esta semana un grande del fútbol español y europeo está de celebración. Aunque sus últimos años no están siendo los mejores para la entidad, el Valencia Club de Fútbol se ha ganado durante estos casi cien años de historia un lugar en el corazón de quienes amamos este deporte.
¿Quien puede olvidar a grandes plantillas, jugadores y entrenadores que han defendido estos colores? No me diga que no le suenan nombres como Di Stéfano, Zubizarreta, Ranieri, Villa o Mundo. Gente que ha sabido ganarse a la muy difícil grada de Mestalla a base de garra y entrega. Afición muy criticada en las últimas temporadas por su supuesta falta de apoyo a un equipo que ha tenido altibajos (más bajos que altos) en los últimos años. Pese a señalar a jugadores que no han dado ni dan la talla para vestir los colores del Valencia, son muchos más los jugadores que pueden decir que con entrega y sudor, la afición siempre estará de su lado.
Las leyendas de este gran club se han ganado la admiración y respeto dentro y fuera del campo. Mario Alberto Kempes, una de las "vacas sagradas" de la historia del club, es un ejemplo de ello. Como jugador lo dio todo, era pura garra, potencia y gol. Tuvo un fugaz paso por el banquillo de Mestalla en aquella famosa dupla con el uruguayo Héctor Núñez (era su segundo, pero sufría como el que más) y llegó a ser embajador del club. Los actuales gestores del club, en un acto insólito tras no digerir unas merecidas críticas por parte del "Matador", decidieron prescindir de la figura de Kempes como embajador. Pese a todo, el amor del argentino por el Valencia es incondicional. Como muchos otros ex-jugadores, no pierde ocasión de ofrecerse para ayudar al club de sus amores de todas las maneras posibles. Hombre de club.
Esa es la huella que deja un club casi centenario en el corazón de la gente que tiene el orgullo de defender sus colores. ¿Grada crítica? Más bien exigente, diría yo, porque sabe que sus jugadores pueden conseguir cosas importantes si se lo proponen. ¿O acaso aquel famoso Valencia de Benítez era un crisol de estrellas? No se trata de tener nombres en el club, sino de hombres. Gente implicada como El Matador, don Mario Alberto Kempes. Amunt!

Ilustración hecha con portaminas de 0'5 mm. y pasada a tinta. Escaneada y trabajada con Adobe Illustrator. Las letras de "Matador" fueron añadidas para crear una composición en homenaje al jugador.

jueves, 9 de marzo de 2017

El alumno aventajado

Eduardo Berizzo y Marcelo Bielsa
Siempre se ha dicho que para poder llegar lejos en cualquier campo o actividad es bueno (y muy necesario) tener un mentor. Según la Real Academia Español, un mentor es un "Consejero o guía". Se supone, entonces, que un mentor es alguien que ha recorrido tu camino y que puede enseñarte cosas que quizás tú mismo no podrías aprender por tu cuenta (o te costaría muchísimo hacerlo). En base a su experiencia vivida, el mentor está a tu lado para facilitarte las cosas. Esto, claro está, se aplica a todas las facetas de la vida. Y el fútbol, por supuesto, no iba a ser una excepción. 
En el deporte rey hay mentores dentro y fuera de la cancha. Hay jugadores veteranos que "apadrinan" a jóvenes dispuestos a comerse el mundo y entrenadores que velan por sus pupilos aconsejando lo mejor para ellos. 
Hoy en el blog hablamos de Marcelo Bielsa y uno de sus discípulos más conocidos en la liga española, Eduardo "Toto" Berizzo. La mayoría de mis recuerdos futboleros de niños ocurrieron en la cancha de River Plate pero había un equipo que siempre me hacía gracia por su juego y por su política de exprimir al máximo su cantera: Newell's Old Boys. Recuerdo de aquel equipo muy buenos jugadores como Abel Balbo, Mauricio Pochettino, el "Tata" Martino o Eduardo Berizzo. Y su director de orquesta era un tipo que ya entonces era apodado el "Loco" por su revolucionaria manera de organizar y controlar al equipo. Recuerdo ir con mi hermano a la cancha de Platense para ver la "vuelta olímpica" de Newell's en el '92. La gente estaba eufórica por el título de liga conseguido y por lo que había conseguido aquel loco. Y como leí en una reciente entrevista a Pochettino (hoy un exitoso entrenador), "Bielsa marcó a toda una generación". Y añado, dentro y fuera de la cancha. 
Hay quien se muestra un tanto crítico con su manera de dirigir y sus excéntricos métodos (su punto de locura es imprevisible) y hay quien va más allá diciendo que será todo lo loco que quiera pero que títulos ha ganado pocos. Y puede que sea cierto, pero también lo es que algo tiene que tener Marcelo para haber influido tanto en otros entrenadores que han ido tomando su relevo. 
Eduardo Berizzo, que ya lleva tres temporadas al frente del Celta de Vigo, ha sabido ganarse el respeto de su equipo y del resto de la liga aplicando el "método Bielsa", siendo muy meticuloso en la labor de cada jugador, juego ofensivo y mucho toque de balón. Se nota su influencia, ya que en el caso de el "Toto", tuvo la suerte de tenerle como entrenador y compartir banquillos como ayudante suyo.
Para los amantes del fútbol espectáculo (no resultadista, para entendernos) es un placer que existan entrenadores influenciados por don Marcelo. Y que vengan muchos más. 

Ilustración hecha con Adobe Illustrator tras el escaneado de un boceto a lápiz. La composición está tomada de una fotografía de ambos entrenadores. El símbolo de peligro biológico colocado en la ropa de Bielsa enfatiza su fama de loco. Con líneas punteadas jugué a dirigir la mirada de ambos.

jueves, 2 de marzo de 2017

Born in the USA

Clint Dempsey
Soy un loco del fútbol. Por eso existe este blog y por eso no paro de dibujar y dibujar todo lo que le rodea. Me apasiona. Me encanta. El fútbol, dicen, es el deporte rey pero no en todo el mundo. Hay deportes que a los futboleros nos suenan a chino mandarín pero que tienen más deportistas y audiencia de lo que nunca podríamos imaginar. Sirva como ejemplo el fútbol australiano en su país de origen, el tenis de mesa en China o el esquí en Suiza. ¿Y en Estados Unidos, que pasa allí? Allí todos sabemos que el pastel de los deportes se reparte entre el fútbol americano, el baloncesto y el béisbol. Pero poco a poco el fútbol (el soccer, que le llaman por aquellas tierras) va ganando terreno. Quien sabe si por la influencia de la población latina, por la novedad o simplemente por moda, el caso es que poco a poco el fútbol en EEUU da mucho de que hablar.
Tuvo, hace años, una etapa dorada con jugadores míticos en las filas de los equipos de la desaparecida North American Soccer League que existió entre 1968 y 1984. Por allí pasaron estrellas como Johan Cruyff, George Best, Pelé o Beckenbauer. Diversos motivos, sobre todo económicos, llevaron a su desaparición. Parecía que el sueño se esfumaba para siempre.
Pero en los años 90 el fútbol en los EEUU tuvo otro momento de auge con la organización del Mundial de 1994. Parecía que el soccer volvía con fuerza y de hecho se creó una nueva liga, la Major League Soccer, que era un requisito impuesto por la FIFA para organizar el evento (aunque comenzó en 1996). 
Poco a poco la selección yankee se iba haciendo más y más fuerte porque ya no solo se encomendaban a estrellas europeas o latinoamericanas sino que se preocupaban por formar a jóvenes talentos del país. 
Pese a todo muchos futbolistas foráneos han pasado por sus filas como una forma de reforzar la liga y aportar talento y cartel a sus equipos: David Villa, David Beckham o Andrea Pirlo son alguno de los que han pasado últimamente por allí. 
Pero también hay talento local. Recuerdo de niño ver a tipos como Alexi Lalas o Tony Meola a un altísimo nivel y sorprendiendo a más de uno que no daba un céntimo por ellos. Y actualmente han tomado el relevo jugadores como Chris Wondolowski, Landon Donovan o el que ilustra el artículo, el tejano Clint Dempsey.
Por todo esto y por lo que está por venir, confío en que EEUU va a aportar mucho y de gran calidad al mundo del fútbol. In soccer we trust.

Ilustración basada en una fotografía del futbolista. Hecha a lápiz en tamaño A3, escaneada y trabajada en Adobe Illustrator. Los trazos de las líneas y el sombreado los retoqué con la aplicación para darles un toque más realista. El coloreado también lo hice con Adobe Illustrator. Las letras del balón las coloqué para darle un toque humorístico a la ilustración.

jueves, 23 de febrero de 2017

Soñar despierto

Ibai Gómez
Decía en anteriores entradas del blog que, como hinchas y enamorados del fútbol, solemos tener empatía por los equipos (mal llamados) pequeños y humildes. 
Aún recuerdo con cierta nostalgia aquella plantilla del Levante elaborada a coste cero y que llegó hasta los octavos de final de la Europa League en la temporada 2012/13. Tipos sin cartel ni estrella que lo dieron todo en cada partido para poder cumplir su sueño y tocar el cielo con las manos. Eso, para el hincha, no tiene precio. No quieres estrellas en tu equipo, quieres gente implicada.
Avancemos unos años hasta el 2017 en donde nos encontramos a un histórico del fútbol español, el Deportivo Alavés (96 años de historia), plantado en la mismísima final de la Copa del Rey. A priori llegar allí, y más con el sistema de competición a doble partido, pintaba muy difícil. Pero ahí están, habiendo dejado a equipos como el Deportivo o el Celta en la cuneta. 
En esa dura final (como todas, vamos) se han encontrado al Barcelona y quien sabe lo que puede pasar. Porque, ¡ojo!, no olvidemos que el Alavés es el mismo equipo que hace años (Allá por el 2000) llegó a la final de la entonces Copa UEFA y perdió en un dramático partido contra nada más y nada menos que el Liverpool (El famoso 5-4). Así que nadie debería dar nada por hecho. 
Y como el fútbol da muchas vueltas y sobre todo muchas más oportunidades, en el Deportivo Alavés podemos encontrarnos a jugadores como Alexis Ruano, Deyverson, Toquero (quien ya jugó una final de copa, al igual que Alexis y el protagonista ilustrado) o el que ilustra esta entrada, Ibai Gómez. Jugadores maduros por los que casi nadie daba mucho pero que han demostrado que algo de cuerda les quedaba (les queda). Todos ellos dirigidos por un clásico del fútbol español y con acento argentino: Mauricio Pellegrino. Otro entrenador que salió por la puerta de atrás del Valencia (uno de tantos) y que parecía que no lograría nada tras aquella amarga experiencia. 
Solo espero, al igual que cualquier otro hincha, un partido entretenido, con goles y emociones.... y que gane el mejor. Y si gana el Alavés, mejor aún. Porque se puede soñar despierto. 

Ilustración totalmente hecha a mano. Como hice con otras de técnica similar, fui creando las "manchas" de la cabeza, mano y camiseta a ojo con acuarelas. Luego dibujé con portaminas Staedler los detalles de la cara y camiseta para después entintarlos con Faber-Castell de punta fina. El sombreado también está hecho con rotuladores. El retoque final de colores y contraste está hecho con Adobe Photoshop.


jueves, 16 de febrero de 2017

Evasión o victoria

Sylvester Stallone
Evasión o victoria (Victory, en el original) es una película de culto del cine en general y del cine futbolero (si es que existe tal género) en particular. Es esa película que todos (los de mi edad, mas o menos) hemos visto en alguna ocasión y que incluso al verla en la televisión al hacer zapping nos hemos parado a verla porque engancha. La hemos visto entera o a pedazos. Además del excepcional reparto en el que figura Sylvester Stallone, Michael Caine o Max Von Sydow podemos deleitarnos con grandes futbolistas (y peores actores) de la talla de Pelé, el pitón Ardiles o Bobby Moore. Canela en rama, que se diría. 
El film está basado en una historia real de un partido que tuvo lugar en la Ucrania ocupada por los nazis y en el que el equipo "local" de ex-futbolistas ucranianos, pese a ser advertidos de las fatales consecuencias que tendría una victoria suya, se enfrenta a un combinado de alemanes nazis en un campo de concentración. En resumidas cuentas, los prisioneros le echan un par de narices y no solo ganan, sino que bailan a sus verdugos contra todo pronóstico. 
¿Quien no puede sentir algo de empatía con estos prisioneros? ¿Quien no siente un cosquilleo en el cuerpo cuando el pez pequeño se come al grande? ¿Porque estamos deseando que el equipo pequeño y débil le de una lección al grande y poderoso? Forma parte de la cultura futbolera, queremos ver a nuestro equipo batir al rival todopoderoso. Al precio que sea. En el caso de la liga española podría decirse que la historia es esa desde que comenzó la liga allá por el año 1929. Si no eres del Barcelona o del Madrid, estás deseando que llegue el partido deseado y ver como tu equipo se parte la cara para llevarse no solo los tres puntos, sino el orgullo y reconocimiento por haber batido al favorito. Es el gustazo de la temporada. Y así pasa en todas las ligas y grandes torneos. Incluso si el perdedor es tu equipo, llegas a sentir algo de simpatía por esos once tipos que han peleado hasta el final para ganar.
Ejemplos hay muchos. ¿Recuerdan aquella victoria de Camerún contra la campeona mundial Argentina en Italia 90? ¿O aquella del Deportivo en el Bernabéu contra el Real Madrid en la famosa final de Copa del Rey del centenariazo? ¿Quizás el reciente 1 a 7 de Alemania ante la local y favorita Brasil en el pasado Mundial?
Por suerte han habido y habrán partidos en donde el favorito cae. Y lo hace porque el rival débil ha sabido escoger entre Evasión o Victoria. 

Esta ilustración está hecha 100% a mano. Basada en un fotograma de la película, primero utilicé portaminas Staedler de 0'5 mm para luego perfilarla con Faber-Castell y colorearla con rotuladores Promarker. El sombreado fue hecho también con rotuladores. Para corregir el tono y la saturación utilicé Adobe Photoshop.

jueves, 9 de febrero de 2017

Reaccionar o morir

Roberto Fabián Ayala
Hace unos días, y mucho tiempo después de su estreno, tuve ocasión de ver la galardonada película Gravity. Me gustó mucho. El desarrollo de la historia hasta el final te mantiene en constante tensión. El resumen de la historia en una frase sería algo así como: "lucha y ve a por todas si no quieres morir en el intento". Una máxima que debería aplicarse a todos (o por lo menos a la mayoría de) los aspectos de la vida. 
En contrapartida al visionado de la película, llevo muchos años siguiendo (sobre todo por TV) al Valencia, y las últimas temporadas están siendo una auténtica pesadilla. En este caso se podría decir que la máxima de la película Gravity, por lo menos a nivel deportivo, no se aplica para nada. Cuesta ver un partido del Valencia de los últimos dos o tres años (salvo contadas excepciones) sin preguntarse si esos jugadores saben lo que es luchar e ir a por todas. O si lo saben no lo plasman en la cancha.
Hay quien dice que si no hay calidad en la plantilla, hay quien dice que faltan estrellas Hay teorías para todos los gustos e hinchas al respecto. Sobre la calidad de la plantilla uno puede discutir largo y tendido hasta que a uno le vienen a la mente nombres como Rufete, Mista, Carboni, Albelda o el que ilustra el artículo, Roberto Fabián Ayala. ¿Eran todos ellos unos portentos técnicos? Probablemente no lo fueron pero supieron suplir esa carencia con una entrega y garra terribles, sabían intimidar (en el mejor de los sentidos) al rival. Tenían lo que por estas tierras se denomina Sentiment (Sentimiento, en español). Sabían, como buenos profesionales que eran, que no solo defendían a la empresa que les pagaba la nómina, sino que defendían unos colores, una historia e incluso una afición. 
Quizás si los miembros de la actual plantilla supieran entender esto podrían comenzar a enderezar la situación y aspirar a algo más que a no descender a segunda división. 
Sentiment, señores jugadores, necesitamos sentiment.

La ilustración está basada en una imagen muy conocida de Ayala. La realicé con portaminas Staedler 0'5mm y luego la entinté con Faber-Castell. Tras escanear la ilustración la trabajé con Adobe Illustrator para colorearla y sombrearla. Las letras las coloqué también con Illustrator y les dí un pequeño toque tridimensional para darles volumen.

jueves, 2 de febrero de 2017

Dándole la mano a Dios

Peter Shilton y Ali Bin Nasser
El 22 de junio de 1986 iba a pasar a la historia por muchas cosas. Estábamos en plena recta final del mundial de fútbol de México. Se jugaban los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra (los otros cuartofinalistas eran la Brasil de Sócrates, la Francia de Platini, Alemania Federal que llegaría a la final, México con Hugo Sánchez, la España de Butragueño y la Bélgica de Enzo Scifo).
Había muchísima tensión en el ambiente. El motivo no era otro que la guerra, la maldita guerra. En 1982 la dictadura militar que gobernaba Argentina, en un intento de ganar apoyo popular, decidió intentar recuperar por la fuerza la soberanía de las Islas Malvinas (las llamadas Falklands por los ingleses). La guerra entre ambos países se desató y la contienda duró poco más de dos meses. Cientos de muertos en ambos bandos dejaron una herida que en aquel Mundial seguía sangrando. 
Muchos medios de comunicación se dedicaron a promocionar aquel partido como una especie de revancha tras la guerra. Y eso pasó. No había más que ver las caras de los jugadores mientras sonaban los himnos nacionales. El partido prometía emociones fuertes.
Y vaya que si las hubo. Aquel partido será siempre recordado por dos hechos en los que, dicen los supersticiosos, hubo intervención divina: en el minuto 6 de la segunda parte Peter Shilton, el portero inglés, va a por un inocente balón bombeado al que llegan antes la cabeza y la mano de Diego Maradona. Primer gol de Argentina. El segundo hecho ocurrió tan solo 4 minutos más tarde. Tras recibir un pase del "Negro" Enrique en mitad de la cancha, Diego Maradona comienza a irse de medio equipo inglés en dirección a la portería inglesa (dejó atrás a Beardsley, Reid, Butcher, Fenwick y Peter Shilton) para marcar el gol más bonito de la historia, el gol del siglo. Si a esto añadimos el relato de Victor Hugo Morales a uno se le pone la piel de gallina (hágalo, por favor, vea el vídeo aunque solo sea una vez en su vida).  Resultado final: Argentina 2, Inglaterra 1 (descontó Gary Lineker).
Todo esto pasó aquel 22 de junio de 1986, aquel en el que Peter Shilton, ante la inocente mirada del árbitro tunecino Ali Bin Nasser, daba la mano al inicio del partido a Dios, a Diego Armando Maradona, sin saber lo que iba a ocurrir. 

Ilustración realizada íntegramente a mano. Portaminas Staedler 0'5mm con entintado de Faber-Castell. El color y el sombreado lo puse con rotuladores Letraset Promarker. Para retocar la nitidez y el contraste trabajé la imagen en Adobe Photoshop.

jueves, 26 de enero de 2017

La araña negra

Lev Yashin
Lev Ivánovich Yashin fue un gran jugador de fútbol. Nacido en Moscú en 1929, desarrolló toda su carrera en el Dínamo de Moscú. Yashin jugaba de portero y la historia le colocó en el podio del fútbol. Vestía siempre de negro, lo que le valió el apodo de "La Araña Negra".
La FIFA y el IFFHS le nombraron como el mejor portero del siglo XX. Es el único portero, hasta la actualidad, en ganar el Balón de Oro de la prestigiosa revista France Football. Y así hasta acumular muchos premios y reconocimientos. 
¿Que fue lo que le llevó hasta allí? Lev comenzó como portero, pero de hockey sobre hielo. El destino quiso que acabase como portero de fútbol. Allí, en el "equipo de la policía", jugó más de 300 partidos oficiales (en 24 años de carrera profesional). Y de esos partidos, en 270 acabó con la portería a cero, ¡una locura!. Pero ahí no acaba la cosa. El ruso llegó a parar 150 penaltis a lo largo de su carrera. Todo un hombre récord para le época y también para ahora.
En su palmarés no faltan títulos, aunque todos ellos conseguidos con el Dínamo (Ligas y Copas), porque con la selección de la Unión Soviética no ganó nada. 
Como anécdotas destacan dos: hasta ahora el único gol olímpico en un Mundial se lo marcaron justamente a él (el colombiano Marcos Coll en el Mundial de Chile '62) y también fue el primer portero en utilizar guantes (toda una revolución para la época). 
Así era Lev Yashin, conocido popularmente como "La Araña Negra". 

La ilustración, tras haber pasado por lápiz y tinta Faber-Castell, fue escaneada y trabajada en Adobe Illustrator. La herramienta "calco interactivo" y algunos retoques manuales hicieron el resto del trabajo. La pintura fue hecha con la herramienta "bote de pintura interactiva". El sombreado lo hice trabajando con una tableta Intuos 6 de Wacom.

jueves, 19 de enero de 2017

Shut up and take my money

Florentino Pérez
El fútbol es un deporte de once contra once (y siempre gana Alemania, añadió el gran Gary Lineker hace años) en el que da igual lo que haya costado un futbolista. Desde que se inventó este deporte han habido sorpresas en las que el favorito en las apuestas pierde (a veces estrepitosamente) contra el más débil. La lógica de los millones no existe, sino la Quiniela no tendría razón de ser. 
Pese a eso hay presidentes y dueños de clubes de fútbol, sobre todo en Europa y recientemente en China, que están empeñados en gastar millones de euro para tener a las estrellas del momento defendiendo sus colores. Da igual lo que cuesten, hay que gastar millones para generar más negocio. El engranaje del fútbol moderno necesita estar engrasado con traspasos escandalosamente caros. 
Pero claro, como decía al comienzo, no siempre el futbolista más caro es el mejor. Hay jugadores que no se adaptan al juego, a la ciudad, a los compañeros o a otros factores y convierten los millones en papel mojado. 
Pero un fiasco de fichaje no va a asustar a un tipo como, por ejemplo, Florentino Pérez. El amo y señor del Real Madrid se ha especializado, en sus dos etapas al frente del club blanco, en reventar el mercado de fichajes pagando millonadas: 60 millones de euro por Figo, 75 millones por Zidane, 96 por Cristiano Ronaldo o 101 por Bale. Esos eran, en principio, sus caballos ganadores. Entre medias, otros tantos millones en futbolistas de pobre rendimiento: Woodgate, Gravesen o el fiasco Kaká, por dar nombres.
Pero da igual, Pérez tiene (y tendrá, a tenor de sus jugosos contratos a través de la obra pública en España) el dinero por castigo.
Así que ya sabemos, ante un fichaje aparentemente prohibitivo, Florentino dirá: "Shut up and take my money!"

Esta ilustración la realicé con acuarelas y tinta. Primero pinté las manchas de la cara y el pelo con las acuarelas. Luego con Faber-Castell pinté las líneas de la cara y las expresiones del rostro. El sombreado lo hice con rotuladores Letraset Promarker. La frase debajo del personaje fue hecha con Adobe Photoshop.

jueves, 12 de enero de 2017

¿Quieres morir?

Carlos Kameni
Hay gente, poco amante del fútbol, que piensa que el futbolista es un trabajador más, como cualquier otro. Y en parte tienen razón, porque cobran un sueldo (mas o menos alto, depende de muchos factores), han de cumplir un horario y tienen derechos y obligaciones como muchos otros trabajadores. 
Pero, y aquí está la cuestión, deben soportar a los aficionados. Para lo bueno y para lo malo. Los aficionados animan, hacen sentir los colores que defienden, suben la moral y están a su lado siempre. Pero también pueden ser un molesto compañero de viaje, porque en las malas muchos hinchas apoyan y dan aliento pero hay algunos (no muchos por suerte, aunque depende del equipo) que se dedican a machacar mentalmente al futbolista. Tener que soportar insultos, menosprecios y demás lindezas de manera gratuita es muy duro. Muchos hinchas se creen en el derecho de hacerlo sin la menor consecuencia. Pero claro, hay futbolistas que estallan ante este atropello. 
Es el caso, entre muchos otros, de Carlos Kameni. El portero camerunés, entonces jugador del Espanyol, no pudo soportar los insultos de dos aficionados en pleno entrenamiento y reaccionó de una manera un tanto violenta. "¿Que pasa, quieres morir?" le dijo Kameni, según uno de los aficionados, a uno de ellos. 
El equipo, allá por el 2009, estaba pasando una mala racha y algunos aficionados decidieron ir a "apretar" a los jugadores en el entrenamiento. Si nos paramos a pensar, un futbolista, siendo profesional, quiere lo mejor para su equipo y lo último que quiere es perder. Da igual lo que le puedan gritar, él quiere ganar. 
No se justifica tal amenaza pero entiendo a los futbolistas cuando, hartos de tanta mala educación, se enfadan e incluso se encaran con esa gente. 
Cuidado cuando increpes a un futbolista, porque puedes morir.

Para la ilustración cogí esta escena de Kameni con un rival (probablemente sea Iborra, del Sevilla) y le di un toque de cómic con el globo de "kaboom", vectorizado de una imagen encontrada en internet. El dibujo fue hecho a portaminas y entintado con Faber-Castell para luego escanearlo y tratarlo con Adobe Illustrator.

jueves, 5 de enero de 2017

Los gemelos golpean dos veces

Javier y Miguel Flaño
El fútbol es una gran familia, eso nadie puede discutirlo. Una familia formada por jugadores, entrenadores, directivos e hinchas, entre muchos otros. Pero en ocasiones la familia es literal, con parentesco. Es el caso, por ejemplo, de los hermanos Boateng, los De Boer o los Neville. Hoy hablo no solo de hermanos sino además de gemelos: Javier y Miguel Flaño. 
Los gemelos forman parte de la historia del Osasuna (curiosidad, es el único equipo con nombre en euskera de La Liga), equipo en el que han jugado toda su carrera profesional (bueno, es una medio verdad o medio mentira, porque Javier ha jugado también en el Numancia, Elche y Mirandés). Los gemelos son unos tipos muy queridos en el club pamplonés, club al que ayudaron a clasificar por primera y única vez para la fase previa de la Champions League (no pudieron jugar la fase de grupos por culpa del Hamburgo, que ganó la eliminatoria por el gol de visitante, empatando ambos partidos).
Los gemelos cuentan ya con 32 años y una dilatada carrera profesional, siendo Miguel uno de los cuatro capitanes del actual equipo pese a la grave lesión de rodilla que le mantendrá apartado hasta final de temporada. Cosas de la vida (o la genética, quien sabe), Javier también está actualmente en el dique seco por, casualmente, una rotura de ligamentos de su rodilla (El Osasuna decidió, en un gran gesto, ampliar un año más su contrato). Gemelos hasta en las lesiones. 
En cualquier caso sus nombres quedarán grabados en la historia del club y de la liga, y esperemos que sigan dando guerra en el terreno de juego durante más tiempo.
Los gemelos golpean (y siguen golpeando) dos veces. 

La ilustración de los hermanos Flaño tiene truco. Ha sido realizada con acuarelas para colorear la cabeza, brazos y camiseta. Una vez seca la acuarela dibujé los detalles de manos, cara y camiseta con lápiz y tinta Faber-Castell. El sombreado está hecho con rotuladores Letraset Promarker. El truco es que la ilustración está duplicada y escalada con Adobe Photoshop. El retoque de color y contraste también lo hice con Photoshop.