jueves, 14 de septiembre de 2017

El orgasmo del fútbol

Ronaldinho Gaúcho
El fútbol, como cualquier otro deporte, tiene como objetivo final que uno de los dos equipos gane la partida. Aunque cada encuentro parte con empate, el objetivo (no siempre conseguido) es ganar. Y para ganar hay que marcar un gol en la portería contraria. Es el Nirvana de este hermoso deporte. Es el orgasmo del fútbol. Y da igual si el goleador lo marca en la final del Mundial o en un "solteros contra casados". El gol es ese éxtasis que experimenta cualquiera que haya marcado un gol. Se grita. Se vive. Se goza al máximo. Es una sensación inexplicable.
Sobre el gol, el acto de marcar, se ha dicho y escrito mucho. Las mejores páginas de la historia del fútbol se han escrito gracias al gol. Uno siempre guarda en la memoria un gol, marcado (o sufrido) por uno mismo, visto por la televisión o en la propia cancha. Un gol especial siempre está en el recuerdo de todo futbolero que se precie. Muchas veces el gol inolvidable tiene más que ver con lo que representó en ese momento que por su ejecución. Muchos goles vienen a mi mente y muchos de ellos no fueron de una buena ejecución. En el momento de escribir esto me viene a la mente uno del Turco García jugando para Racing Club contra su máximo rival, Independiente. Lo marcó con la mano pero era un gol en un clásico. Un gol de pillo. De esos que se gritaron mucho. Otro gol que recuerdo es uno de Ayala jugando para el Valencia en un partido contra el Málaga en La Rosaleda. No fue especialmente lindo pero era el que abría el marcador del partido que daba el título de liga al Valencia de Rafa Benítez. Los goles no son siempre lindos pero son lo que son.
En la entrada de hoy no hablo de Ronaldinho, al que ilustro, pero es la ilustración de la semana porque ese grito con la boca bien abierta y el gesto desencajado representa el gol en su máximo exponente. Es el grito del orgasmo, la explosión final. Ronaldinho era (es) el gol y la alegría del fútbol de jogo bonito.

Esta ilustración del futbolista brasileño está hecha en tamaño A5 sobre papel con acuarelas. En esta ocasión dibujé la composición con portaminas y tinta y luego apliqué el color, al revés de como lo venía haciendo anteriormente. Con Adobe Photoshop "limpié" la imagen y le di contraste y un poco más de color a la composición.

jueves, 7 de septiembre de 2017

La finta y el sprint

Joaquín Sánchez
El futbolista está hecho para jugar al fútbol, el médico para curar y el bombero para apagar incendios. Todo muy obvio. Pero a veces queremos que sean mucho más que eso. Buscamos superhéroes a toda costa. ¿Quien no ha criticado alguna vez a un futbolista tras oír una rueda de prensa? Si, todo lo que ha dicho el pobre jugador es un compendio de tópicos y clichés sobre el fútbol. "El fútbol es así", "Somos once contra once", "Va a ser un partido muy difícil", etc... Estas y otras frases forman parte de lo que puede llegar a decir un futbolista antes o después de un partido, da igual cual haya sido el resultado. Pero no nos paramos a pensar que la mayoría de las veces los futbolistas se ponen delante de una cámara y un micrófono por exigencias de su club o de la competición en la que juegan. Así de crueles pueden llegar a ser los mandamases del fútbol, todo por el negocio. Messi es un crack en la cancha pero no enlaza dos frases seguidas. Luis Aragonés fue uno de los mejores entrenadores de España pero era más bruto que un arado. De Maradona poco se puede añadir sobre sus declaraciones. 
Pero como en todas las historias que cuento en el blog, siempre hay un pero. En la vida siempre hay excepciones. Hay futbolistas, muy pocos, que si que quieren figurar delante de una cámara. Los hay con vocación de actor o presentador. Hoy hablo de uno que cuando cuelgue las botas encontrará trabajo muy fácilmente. Hoy hablo de Joaquín Sánchez, ídolo del Real Betis Balompié. Un tipo simpático donde los haya y del que estamos deseando siempre que de una rueda de prensa o una entrevista. Diversión asegurada. Gracias a internet, no hay más que buscar algún vídeo o buscar en redes sociales para ver lo divertido que puede ser el futbolista andaluz. ¡Hasta tiene su propio canal en Youtube! 
Si hay un futbolista que no te va a aburrir cada vez que lo veas, dentro o fuera de la cancha, es el gaditano. Risas y diversión aseguradas. Es la excepción que pone a prueba la regla de "el futbolista es un soso y solo sabe dar patadas al balón". Así es Joaquín, la finta y el sprint.

La ilustración de Joaquín fue realizada con acuarelas para el color y tinta, rotuladores Promarker y portaminas 0'5 para las líneas y las sombras. Tras el escaneo, retoqué el contraste de color con Adobe Photoshop.

jueves, 31 de agosto de 2017

Míchel, Míchel, Míchel,...

Míchel y Carlos Valderrama
Sobre artimañas, malas (o buenas) artes y demás triquiñuelas para ganar hemos hablado anteriormente en este blog. Pero siempre es algo que da mucho juego para hacer ilustraciones. Casi cualquier personaje y situación me inspira para dibujar el mundo del fútbol. Han habido situaciones puntuales que siempre me han rondado la cabeza y que tenía en mente retratar. Para la de esta semana, que os resultará conocida a muchos de vosotros, os voy a poner en situación. 
Corría la temporada 1991/92 y en el Real Valladolid de España jugaba un grupo de talentosos colombianos: René Higuita, Leonel Álvarez y Carlos Valderrama, dirigidos por Pacho Maturana. El equipo debía jugar contra el Real Madrid en el Bernabéu. Todo un desafío. Durante un lance del partido (creo recordar que era un saque de esquina) las cámaras de televisión captaron una escena chocante. El centrocampista Míchel, del Real Madrid, comenzó a manosear la entrepierna de Valderrama ante la insólita mirada del colombiano, que se mostraba tan sorprendido que no sabía ni que hacer. El gesto de Míchel, con cara de estar esperando el bus, daba un aire surrealista a la escena. 
Años más tarde, el español explicó que aquello ocurrió por el típico "pique" entre futbolistas durante el partido, en el que varios futbolistas se amenazaban los unos a los otros con tocarle los huevos al rival. Míchel llevó el desafío a otro nivel y cumplió su promesa ante la mirada de propios y extraños.
En una época en la que las cámaras de televisión se encargaban de mostrar el partido y poco más, los espectadores tuvimos la "suerte" de haber podido ver la cómica escena en vivo y en directo. De haber pasado hoy, habríamos tenido mil tomas diferentes de televisión y un micrófono pegado a ellos para captar cualquier comentario.
El fútbol puede ser muy divertido y espectacular, y también, como hemos visto, extraño y cómico. Todo sirve para ganar, incluso utilizar estas raras artes. Tras la escena, de la que ya han pasado más de 25 años, al bueno de Míchel las hinchadas rivales le siguen cantando aquello de "¡Míchel, Michel, Míchel, maricoooooon!". Y Míchel, como buen tipo que es, se lo sigue tomando a broma. Un grande.

La ilustración está realizada inspirándome en la famosa escena. La técnica es acuarela para definir los colores y portaminas y tinta para perfilar los bordes. Con Adobe Photoshop, tras escanear el trabajo, le di un pequeño retoque de contraste y color.

jueves, 24 de agosto de 2017

Rey de Copas

Guti
El fútbol, como muchas otras áreas de trabajo, se ha ido profesionalizando en muchos países. Aunque sigue siendo un hobby y hay quienes lo practican de manera esporádica y a nivel amateur, hay gente que ha hecho del fútbol su profesión. Es todo un privilegio el poder practicar el deporte que te gusta y que además te paguen por ello. Está claro que no todos los profesionales son igual de buenos ni cobran lo mismo, como en cualquier otro trabajo. Pero los privilegiados que están en el grupo de los muy bien pagados son quizás a los que más miramos con lupa, intentado encontrar la perfección en ellos. Queremos y exigimos que sean profesionales desde que se despiertan. Entendemos que alguien que vive de su cuerpo y de su (supuesta) buena forma física debe de hacer todo lo posible por mantenerse en forma. Somos hinchas y tenemos el derecho (y el deber, que diría Homer Simpson) de criticarles y echarles en cara cualquier conducta inapropiada. Ejemplos hay y muchos. 
Romario, Maradona, Ronaldinho, Cassano, Parejo o Guti forman parte de ese grupo de futbolistas golfos, noctámbulos y, en algún que otro caso, mujeriegos. Tipos frecuentes en los bares y discotecas de su ciudad de acogida temporal, han sabido montarse juergas de las buenas con el riesgo que supone para su buen estado de forma. Aún así, han habido jugadores, como Romario, que reconocían abiertamente que sin su noche de farra no podían rendir bien el día de partido. En este caso hablamos de físicos y mentes privilegiadas, porque quien escribe estas líneas y más de un lector sabemos que tras una noche loca lo último que podemos hacer al día siguiente es correr noventa minutos detrás de un balón. O estás hecho un Miura o no puedes con tu alma. Pero a estos locos les daba igual. Contar con ellos en el equipo era aceptar que iban a darlo todo en el campo y en cualquier rincón de cualquier local nocturno. 
Pero no nos engañemos, estos futbolistas con fama de golfos no son los únicos que salen de noche a divertirse. ¿Usted con veinte o treinta años y el bolsillo lleno de dinero no sería un rey de la noche? Quizás el error que pagan los mal llamados golfos es que se dejan ver en lugares demasiado conocidos o que montan escándalos ideales para los paparazzi. Salir salen (casi) todos, pero solo unos privilegiados se cuelgan el cartel de farrista.
Así son algunos futbolistas, reyes en las canchas y reyes de copas en las pistas de baile. Que lo disfruten.

Esta ilustración la realicé con tinta y rotuladores a partir de una fotografía de Guti durante su etapa como futbolista en Turquía. Las sombras fuertes con rotuladores grises destacan al ser una fotografía nocturna con flash casi en la cara del protagonista. Con Adobe Photoshop retoqué el color y el contraste.

jueves, 17 de agosto de 2017

La pilota








La pilota, una historia basada en el amor de Josep Guardiola por la pelota. Escrita en catalán y con un final absurdo. Disfruten.

Para ilustrar la historia me basé en la película Trainspotting. Hice algunos montajes con Adobe Photoshop para las escenas y la pelota es una imagen fotocopiada, pintada a mano y escaneada, para darle el toque "sucio". La maquetación la realicé con Adobe InDesign.

jueves, 10 de agosto de 2017

We all live in a Robbie Fowler's house






Breve historia sobre el futbolista Robbie Fowler. Está basada en un cántico de los hinchas ingleses que hacían alusión a las propiedades inmobiliarias del fútbolistas y en la polémica celebración que simulaba aspirar la raya de cal.


jueves, 3 de agosto de 2017

Cuando las cosas se ponen duras...

Vinnie Jones, Eric Cantona y Luis Suárez
...los duros se ponen en marcha. Eso cantaba Billy Ocean y no le faltaba razón (el título original es When the going gets tough, the tough get going). El fútbol, ese hermoso deporte que nos apasiona a millones de personas, es un deporte duro. Si, aunque haya gente que ponga por delante al rugby o al kárate, el fútbol es duro. Muy duro. Se ha dicho de él que es un deporte de caballeros jugado por bestias (todo lo contrario que el rugby). 
Para ejemplificar lo dicho, puedo nombrar a Vinnie Jones, Eric Cantona y Luis Suárez. Tres bestias, cada cual a su manera. Tipos duros donde los haya. Duros como una roca.
El británico siguió repartiendo leña en las pantallas de cine una vez retirado del fútbol, en donde tiene el registro de más tarjetas rojas en la historia de la Premier League por detrás de Roy Keane (otro bestia). Tanto se metió en su papel que Hollywood dio con el tipo duro por excelencia para sus películas. Da miedo solo con mirarle a la cara.
Cantona casi no necesita carta de presentación. Hasta los menos futboleros han visto alguna vez la famosa patada del francés a un hooligan del Crystal Palace que no paraba de increparle desde la grada. Es lo que tiene jugar con fuego, uno acaba quemado. Pese a ser un futbolista técnicamente impecable, Eric era una persona muy volátil e impredecible. Otro que se ganó la fama a pulso. 
Del uruguayo, más contemporáneo que los otros dos, poco se puede añadir si se le conocen los antecedentes. Un auténtico señor del gol que mete dentro de las redes todos los balones que caza. Uno de los mejores delanteros que se recuerdan en mucho tiempo pero con una cabeza muy loca. A base de mordiscos ha sabido intimidar a propios y extraños. Ni siquiera un Mundial de fútbol ha podido con él, porque no dudó en morder a su rival Chiellini en un Uruguay-Italia del pasado Brasil '14 ante la vista de todo el mundo. En el Barcelona, su actual club, no dudaron ni un momento en recomendarle un psicólogo que consiguiese aplacar los ánimos del charrúa. No se si lo conseguirá.
Así son los tipos duros del fútbol, tipos que no dudan en plantar cara al que se le ponga por delante y que no se dejan intimidar por nada ni nadie. Hay quien piense que esta gente no debería formar parte del fútbol. Personalmente pienso que son uno más de los ingredientes que dan sabor a este deporte. Un deporte en el que cuando las cosas se ponen duras...

Para ilustrar estas piedras, recogidas en la playa de Moncofar (Castellón), comencé con lápiz muy cuidadosamente, ya que borrar en ellas dejaba muchas manchas. Con tinta y rotuladores fui perfilando cada ilustración. Para evitar que se corriese la tinta, les apliqué una capa de barniz acabado satinado de La Pajarita. Las piedras están a la venta en TicTail.

jueves, 27 de julio de 2017

¿Viejo, yo?

El deporte, visto a nivel profesional, es cada vez más exigente y competitivo. Queremos que los futbolistas corran como gacelas durante los noventa minutos. Necesitamos ver a máquinas yendo al 100% de su capacidad todo el rato. Llegados a este punto, a mucha gente le da igual lo habilidoso o inteligente que pueda llegar a ser el deportista. Solo importa lo físico, el resto es secundario. 
Esta tendencia ha sido (y es) la mayoritaria durante mucho tiempo hasta que comenzamos a darnos cuenta de que no todo era como creíamos que era. Me explico. ¿Como puede ser que deportistas como Roger Federer, Pau Gasol, Francesco Totti y muchos más sigan, no solo compitiendo, sino haciéndolo a un muy alto nivel? Según la lógica aplastante de muchos "forofos", esta gente debería estar cuidando plantas en el jardín de su casa y no dando guerra. Quizás la experiencia, la propia constitución del deportista así como el cuidado de su físico tengan algo que ver. También tiene mucha importancia la ciencia y la medicina deportiva, que han avanzado mucho a raíz de la rápida profesionalización de muchos deportes. 
No creamos que el deportista tiene fecha de caducidad, simplemente deja de competir a cierto nivel, deja de parecerle interesante el pelear por todo anteponiendo el físico a otros factores. La experiencia es un grado que a veces no se valora en el deporte ultra profesional de hoy en día. ¿Porque nos extraña ver a Buffon de titular en la final de la última Champions? ¿Que hacía Carboni jugándolo todo en aquel Valencia del doblete? ¿Porque Roger Federer sigue peleando todos los títulos que juega? Quizás los más veteranos recuerden el mundial de Italia en 1990. En el partido inaugural, Argentina perdió contra Camerún y a todos se nos quedó cara de tonto (además de por el resultado) cuando casi al final del partido entró un suplente camerunés de 38 años. Roger Milla no solo jugó varios partidos de ese Mundial, sino que marcó 4 goles. Por si fuera poco, 4 años más tarde jugó otro campeonato del mundo, en EEUU con...¡42 años! ¿Viejo, yo?

La ilustración de Roger Milla está tomada de una imagen suya celebrando un gol en el Mundial de Italia '90. Dibujo hecho a lápiz con portaminas Staedler y tinta Faber-Castell. Escaneado, y sombreado y coloreado con Adobe Illustrator.

jueves, 20 de julio de 2017

Der Afro

Paul Breitner
No me gusta el fútbol. Son 22 gilipollas corriendo a lo loco detrás de un balón. Son unos brutos con dinero que no saben hacer la O con un canuto. ¿Le suenan alguna de esas frases? Yo me he cansado de escucharlas, incluso en boca de algún auto proclamado futbolero. Y se podría contestar, ante tales afirmaciones, que si, que la mayoría son unos descerebrados sin otra preocupación que seguir jugando para ganar más y más dinero para gastarlo en coches, tatuajes y viajes a Ibiza. Es difícil, por no decir casi imposible, encontrar a futbolistas con conciencia social, con ganas de cambiar el mundo en el que vivimos desde su posición privilegiada. Son muy pocos los que quieren complicarse la vida cuestionando lo establecido y siendo críticos. Pero, como las meigas, haberlas haylas. 
Un ejemplo es el de Paul Breitner. El ex-futbolista alemán (reconvertido en dirigente del todopoderoso Bayern de Múnich) tuvo su etapa rebelde. Se declaró abiertamente de izquierdas y tenía
el Libro Rojo de Mao como libro de cabecera. Estamos hablando de la década de los 70 del siglo pasado, en un contexto de Guerra Fría y muchos cambios en un mundo muy convulso. Der Afro, como era conocido por su melena rubia, se negó a participar en el Mundial de Argentina en 1978 como repulsa a la dictadura militar. También tuvo sus más y sus menos con compañeros de equipo que veían en él a un tipo demasiado polémico al declarar de una forma tan abierta su ideología. El propio Paul fichó por el Real Madrid cuando Franco estaba vivo y colaboró económicamente con unos obreros en huelga, todo un desafío para las autoridades (no solo de esa época, hoy en día también sería una bomba).
Con el paso del tiempo Breitner llegó a suavizar su discurso, tan radical en su juventud, quizás viendo las cosas desde otra óptica con el paso del tiempo. Tanto lo suavizó que actualmente forma parte de la directiva del Bayern de Múnich, equipo que le vio nacer como futbolista.
La gente cambia, las cosas cambian, pero estar comprometido e implicado en mejorar la sociedad que te rodea, aunque solo sea durante un tiempo, es algo difícil de ver entre los futbolistas profesionales. Incluso en cualquier otro ámbito de la sociedad. Así era Der Afro.

Para la ilustración de Breitner me basé en una de sus fotografías más conocidas. La hice con portaminas Staedler para luego entintarla con Faber-Castell. Con Adobe Illustrator le dí volumen a los trazos y color a la cabeza, así como un poco de sombreado. Para resaltar el pelo apliqué una textura de Illustrator.

jueves, 13 de julio de 2017

El fútbol no es justo

Santiago Cañizares
El fútbol está lleno de tópicos que los futboleros solemos creer y aceptar como dogmas. Muchos de ellos son incuestionables y se repiten como mantras. Ejemplos hay muchísimos: Lo que pasa en la cancha se queda en la cancha, No se puede jugar siempre bien y ganar, Si mi equipo sale con cuatro delanteros gana seguro, Los italianos juegan siempre a la defensiva, etc... Y hay uno que me gusta especialmente y dice que el fútbol siempre da revancha. Y hoy en la entrada del blog afirmo rotundamente que eso no es cierto. El fútbol, como la vida, no es siempre justo ni tiene porque serlo. No siempre ganan los mejores ni el que más ha tirado a portería. El premio al mejor jugador no siempre se lo lleva el que más se lo merece. Es así de duro pero cierto. Incluso si usted es hincha de un equipo "grande", sabe de lo que estoy hablando. ¿O no se ha marchado nunca cabreado a casa porque su equipo "bailó" al rival y sin embargo no se llevó el partido? ¿Cuantos goles cantados falló el mejor delantero del mundo? ¿Acaso el porterazo de tu equipo no podía impedir ese gol?
Hay días tristemente señalados en la historia de cualquier equipo de fútbol. Días injustos. El 23 de mayo de 2001 es uno de esos días negros para el Valencia. Maldita sea esa noche de Milán. El equipo che venía de firmar una Champions League envidiable, dejando en la cuneta a equipos como el Olympique de Lyon, el Olympiacos de Grecia, Manchester United y Arsenal. Se llegaba a una final soñada tras el batacazo de la final ante el Real Madrid del año anterior, aquel famoso 3 a 0. El fútbol se suponía que iba a ser justo y a dar revancha al Valencia, que por aquellos años tenía una de sus épocas doradas. En esta final se enfrentaba al Bayern de Múnich, que siempre ha tenido auténticos equipazos. Pero el Valencia llegaba con talentos como Ayala, Carboni, Mendieta o el portero Santiago Cañizares. La final estaba, a priori, muy igualada pero el equipo español llegaba con ese extra de motivación por su segunda final consecutiva. Nadie se atrevía a reconocerlo abiertamente, pero se intuía la primera "orejona" en las vitrinas de Mestalla. 
El fútbol no es justo. De haberlo sido aquella maldita noche, el Valencia habría barrido al equipo alemán durante los minutos en los que lo tuvo arrinconado. O en el peor de los casos, la fatídica tanda de penaltis habría sido perfecta convirtiendo a Cañizares en el héroe de la noche. Pero nada de eso ocurrió aquel maldito día de 2001. El fútbol no es justo, no.

Para la ilustración de Cañizares me base en la famosa foto de aquel día. La hice con portaminas Staedler y la repasé con tinta Faber-Castell. En Adobe Illustrator, tras el escaneo, le di color y grosor a las líneas así como un poco de sombra. La Copa de Europa está sacada de un banco de imágenes vectorial.

jueves, 6 de julio de 2017

Independence Day

Alexi Lalas
Estamos en una semana muy importante para los Estados Unidos, primera potencia mundial en muchos campos pero, de momento, no en el fútbol. El día 4 de julio se celebra el Día de la Independencia y es día de festejos y celebraciones en todo el país. Hasta los residentes en el extranjero encuentran hueco en sus agendas para celebrarlo. La industria del cine ya se ha encargado de grabar a fuego en nuestras mentes el mencionado día. Es por ello que hoy hacemos un repaso al estado del fútbol en el país norteamericano. 
Para hacerlo con alguien reconocido a nivel mundial (por lo menos entre los futboleros), he decidido ilustrar al genial Alexi Lalas. El de Michigan mamó el fútbol de pequeñito, influido quizás por su padre (griego), lo cual no le impidió probar con otros deportes. Lalas tiene talento también para el hockey. Como muchos otros niños, Alexi comenzó a dar patadas al balón de manera mas o menos formal en su colegio. Tuvo una carrera juvenil un tanto informal, ya que la Major League Soccer fue fundada a raíz del Mundial '94 y anteriormente el fútbol, pese a haber existido años antes otra liga profesional, era algo minoritario y más bien amateur. 
El caso es que Lalas consiguió ser parte de la selección anfitriona de la mano de Bora Milutinovic para ese Mundial. Fue uno de los mejores jugadores del equipo, lo que le valió una breve aventura por el fútbol europeo (Padova) y latinoamericano (Emelec). Tras ese paréntesis en su carrera, era de esperar que la nueva MLS contase con él para reforzar su imagen y Alexi pasó por las filas de varios equipos locales hasta retirarse en 2003. 
Como anécdota, destaca el hecho de que pese a llegar a ser futbolista gracias a jugar en su universidad (algo muy habitual en deportistas profesionales en los EEUU), Lalas no acabó su carrera, que había comenzado en 1988, hasta...¡2013! El paréntesis para formar parte del equipo nacional y desarrollar su carrera profesional duró 25 años. 
En la actualidad, el pelirrojo continúa analizando partidos para diversos medios de comunicación y no pierde comba con la música, ya que es un gran aficionado al rock. Incluso tuvo una banda durante su juventud.

La ilustración de Lalas es un montaje basado en una fotografía encontrada en la red. Está hecha a lápiz y tinta, escaneada y trabajada con Adobe Illustrator. La pose de santo es para darle el toque místico a la figura del futbolista.

jueves, 29 de junio de 2017

El verano de los futbolistas

Neymar
Oficialmente, en el hemisferio norte, estamos en verano. Es esa estación del año difícil de asimilar por los que amamos este deporte porque pasan cosas que no pasan el resto del año. Hay grandes torneos, grandes fichajes, hay pretemporadas con partidos morralleros, polémicas y noticias de relleno en los medios que tienen que llenar páginas hablando de fútbol cuando no hay partidos de fútbol sobre los que hablar. Este verano, el de 2017, además solo se juega la Copa Confederaciones, esa antesala al Mundial que solo sirve para cabrear a los futbolistas que no pueden tomar sus merecidas vacaciones. ¡Pobres tipos!
Porque, ¿que sería de la prensa en general si, llegado el verano, no pudiesen hacer una minuciosa cobertura de las vacaciones de los futbolistas? Es también un momento importante y más bien previsible en el mundillo del fútbol. Si el día de mañana me convirtiese en paparazzi y tuviese que ganarme las castañas siguiendo a los futbolistas durante el verano, solo tendría que moverme entre Ibiza, Marbella y el Caribe. Así de simple y llana es la cosa. ¿O acaso pensaba que con la de dinero que entra en la cuenta corriente de estos modernos gladiadores se iban a tomar la molestia de empaparse de cultura y saber? ¿Habrá algún fotógrafo a las puertas del Louvre esperando ver a las estrellas del PSG? ¿Sabrá Cristiano Ronaldo por donde está la puerta del Museo del Prado? ¿Sabrá Messi que la Sagrada Familia no es la suya? No, señor lector, el futbolista medio solo quiere salir a mostrarse con su yate rodeado de séquito y familia. Ser capturado por las cámaras de prensa rosa luciendo palmito y novia (o ligues, como en la ilustración de Neymar) y tras un par de semanas volver al ruedo es algo a lo que aspiran muchos futbolistas. Dios le da pan al que no tiene dientes y las estrellas de las grandes ligas europeas son una muestra de ello. Quizás las inquietudes de esta gente se limiten a eso, a lo previsible y estipulado y no sepan (o no quieran) lo que hay fuera de la burbuja en la que se mueven. Como en el caso de Neymar, solo querrán seguir viviendo a base de hat-tricks. Dentro y fuera de la cancha. ¡Feliz verano!

Ilustración hecha con tinta, acuarelas y rotuladores. El cuerpo de Neymar lo coloree con acuarelas y a partir de ahí fui realizando el resto de la composición. Las chicas del fondo las dejé en blanco y negro para resaltar la figura del futbolista. Las manchas de la gorra también las hice con acuarelas. Le di contraste a la composición con Adobe Photoshop y dejé el fondo completamente blanco.

jueves, 22 de junio de 2017

Dios, échame una mano

Diego Maradona, Peter Shilton y Dios
Una efeméride es, según la Real Academia Española, "un acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él". En el fútbol, como en muchos otros ámbitos, se celebran muchísimas efemérides. Las más populares suelen recordar campeonatos , finales agónicas y títulos ganados con sangre, sudor y lágrimas. Pero también hay recuerdos de acontecimientos que marcaron un momento del partido, un segundo que quedó en el recuerdo de protagonistas y espectadores y que se suele celebrar siempre que sea posible. Un gol, una parada o una jugada suele quedar tatuada en la retina de los espectadores y con el paso del tiempo va cobrando vida propia, y el gol se acaba marcando desde cada vez mayor distancia, o el delantero se acaba yendo cada vez de más y más defensores. 
Hoy es una de esas efemérides mágicas del fútbol. Hoy se celebran dos de los mejores goles nunca vistos en un Mundial (casi diría que en la historia del fútbol). El 22 de junio de 1986 se jugó en el mítico estadio Azteca de México, el partido correspondiente a los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra. La sangre derramada durante la Guerra de las Malvinas aún estaba caliente y ambos equipos pretendían hacer justicia sobre el terreno de juego. Era una vendetta deportiva. Ambos equipos se tenían muchas ganas. 
De los dos goles que marcó Argentina en este partido, hoy voy a hablar solo de uno. El que abrió el marcador. Es el llamado gol de "La mano de Dios". Todo ocurrió muy rápido, demasiado para el ojo humano. Tanto que incluso hoy, más de 30 años después del episodio, cuesta verlo con claridad en las pantallas. Transcurría el minuto 6 de la segunda parte y una jugada de Diego Maradona cambió la historia del fútbol. En un intento de tirar una pared con su compañero Jorge Valdano, el defensor Steve Hodge logró interceptar el balón con la punta del botín, desviando la pelota hacia su portería y, de esa manera, romper el fuera de juego en el que estaba Maradona, dispuesto a recibir la pared de Valdano. Como el balón venía bombeado desde arriba, el portero inglés Peter Shilton se lanzó a por el balón al mismo tiempo que lo hacía el pequeño Diego con su metro y sesenta y cinco centímetros de altura. Como Maradona no llegaba de cabeza, decidió tirar de picaresca y golpeó la pelota con la mano. Mano clara para todos menos para el árbitro tunecino y su asistente. El gol subía al marcador para sorpresa no solo de los ingleses sino incluso del propio Maradona que en el festejo no paraba de mirar a los jueces. Fue Diego quien al finalizar el partido dijo que el gol había sido "un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios". Así es, Dios le había echado una mano.

Ilustración hecha con acuarelas. Comencé con las manchas del cuerpo y las cabezas. El color gris del portero lo hice con rotulador. Para añadir detalles utilicé lápiz y tinta. La mano de la parte superior está pintada con rotulador y el destello del balón lo hice con Adobe Photoshop para darle un tono místico a la composición.

jueves, 15 de junio de 2017

¡Fue sin querer queriendo!

Memo Ochoa
Las expectativas creadas en torno a un futbolista a veces son muy altas. Ponemos el listón tan alto que luego nos asustamos. Es tal la presión que debe soportar la supuesta estrella que luego acaba estrellada. Ejemplos en cada temporada hay muchos y podría hacer un blog hablando solo de estos casos. 
Por poner un ejemplo, esta semana ilustro al "Memo" Ochoa. El mexicano es un auténtico porterazo que, tras brillar en su país, dio el salto a Europa buscando hacerse un hueco entre los grandes. Tuvo la suerte de jugar en Francia y España pero en clubes discretos como el Ajaccio, Málaga y Granada. En los citados clubes se le esperaba como un seguro en la portería, como una garantía. Su suerte quiso que en Francia su equipo encontrase su lugar en la parte baja de la clasificación hasta que en su tercera temporada el descenso a segunda se hizo realidad. Ochoa emigró a la todopoderosa liga española y aterrizó en el Málaga. Llegar con el cartel de estrella y tener por delante a un porterazo como el camerunés Kameni no es algo fácil de digerir ni de asimilar. El mexicano apenas pudo demostrar su valía tras haber hecho un gran mundial (hablo del de Brasil) y acabó jugando pocos partidos de Liga y algunos de Copa. 
El "Memo" no bajó los brazos y se embarcó en la aventura del Granada, propiedad de un millonario asiático que apostó por montar un equipo al más puro estilo "Torre de Babel". El proyecto era ambicioso y con estrellas de la talla del mexicano, pero quizás pecó de poco realista. Pese a ser el portero más goleado esa temporada, también fue récord haciendo paradas. El equipo andaluz acabó en segunda pero Ochoa fue de los futbolistas que más valoró la afición. 
Se puede decir que, pese a ser uno de los mejores porteros que ha tenido la selección mexicana, Guillermo Ochoa no ha tenido suerte en su aventura europea. Se esperaba mucho de él, si, pero tampoco es que estuviese en equipazos en donde pudiera demostrar su valía. Al "Memo" le metieron goles por todos lados mientras él hacía lo imposible por pararlo todo. Si me preguntan si querría tenerle en mi equipo, mi respuesta sería rotunda y afirmativa, si. A Ochoa le han metido goles, si, pero el podría defenderse al más puro estilo Chavo del Ocho: "Fue sin querer queriendo".

El dibujo de Ochoa fue realizado con portaminas Staedler y tinta. Tras escanear el trabajo, retoqué las líneas con Adobe Illustrator para darle más movimiento. El color y el sombreado también lo hice con dicho programa. El barril lo obtuve de un banco de imágenes gratuito y lo coloqué para darle ese toque a Chavo del Ocho.

jueves, 8 de junio de 2017

La poción mágica

Gary Lineker, célebre futbolista inglés que jugó en el Barcelona español del siglo pasado (entre otros equipos), dijo en una ocasión: 
" El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania. "
 Es una muletilla en el fútbol que sale a la luz siempre que ganan los alemanes, aunque no son los únicos. Brasil, España, el Madrid o el Barcelona también son de esos equipos que "siempre ganan" y al hincha que ama otros colores el tema le cansa. Por mucho espectáculo que den, por muchos récords que rompan, uno siempre quiere que su equipo llega arriba del todo y gane "a los de siempre". No quiere quedarse atrás. Y es por eso que muchos equipos juegan con sus propias armas. A falta de un once lleno de estrellas o con un presupuesto más propio de un equipo de barrio, sale a la luz el ingenio. ¡Ojo! No estoy hablando de trampas o juego sucio, más propio del Estudiantes de la Plata de Bilardo (y que podría discutirse si jugar así era una táctica), sino de pequeñas triquiñuelas, ases en la manga que algunos equipos saben jugar cuando mejor les conviene. Por poner un ejemplo ilustrado, hablo de Bolivia. Casi cualquier futbolista que haya tenido que jugar un partido en la altura de La Paz, a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, ha sufrido el llamado "mal de altura". Es la falta de adaptación a la hipoxia (falta de oxígeno) de la altitud. Imagine hacer deporte al máximo nivel y que comience a faltarle el oxígeno. Una locura, ¿no?. Tradicionalmente Bolivia no ha tenido equipos muy fuertes ni competitivos, tanto a nivel de clubes como el propio seleccionado nacional. Pese a ello, cualquier rival que haya hecho el ridículo en La Paz (si "googlea" encontrará muchos ejemplos) suele acusar directamente a la altitud. Es por ello que la FIFA, la tan sensata y coherente FIFA, quiso prohibir jugar partidos a más de 2.500 metros por dicho tema. El revuelo, por supuesto, fue considerable. Incluso el presidente boliviano, Evo Morales, logró el apoyo de numerosas personalidades para pelear contra dicha prohibición (Maradona se apuntó, claro). La sangre no llegó al río (pero si a la cabeza) y La Paz sigue albergando partidos oficiales (suele ser sede de la selección cuando juega de local en su país). Y Bolivia sigue siendo segundo por la cola en la clasificación mundialista de Sudamérica. Pese a la altitud de La Paz. Alguien pensó que era la poción mágica, pero resultó que no. Aún así, es su "As" en la manga.

La ilustración de Evo Morales fue hecha con tinta Faber-Castell y rotuladores Kuretake ZIG. El propio sombreado también fue hecho con rotuladores. La ilustración no tiene retoques salvo un equilibrio de color con Adobe Photoshop.

jueves, 1 de junio de 2017

Er Pupone

Llega el verano, ese incómodo lapso de tiempo en el que el fútbol descansa demasiado (por lo menos para nosotros, los futboleros). Salvo algún gran torneo estival, suele ser un momento de reflexión y de hacer balance de la temporada. Unos se van, unos vienen, otros lo han hecho genial y a otros se les señala la puerta de salida.
Pero también están los siempre amargos finales de carrera. El famoso cuelgue de las botas. Los futbolistas que por uno u otro motivo deciden dejar de ser jugadores profesionales. Porque futbolista lo serán toda la vida, no es algo a lo que se pueda renunciar. Los hay que deciden acabar su carrera por alguna lesión o por no encontrar equipo. Y luego están las leyendas. 
Esta semana hablo de Francesco Totti. El talentoso futbolista italiano ha decidido poner punto y final a su trayectoria en las canchas por un tema de edad. Con 40 años y cientos de partidos y goles a sus espaldas, el cuerpo pide descanso y un poco de tranquilidad. Lo curioso en la trayectoria de 25 años como futbolista profesional de Totti es que siempre han sido vistiendo los colores del mismo club, el naranja de la Associazione Sportiva Roma. Si ya es difícil encontrar a un futbolista fiel a unos colores en divisiones inferiores, que Totti lo haya sido en un club de los llamados "grandes" de Italia (y quizás hasta de Europa) dice mucho de él y del club que defendió.
El llamado "fútbol moderno", en el que el futbolista es pura mercancía utilizada para ganar dinero, se caracteriza precisamente por hacer que un jugador se mueva de aquí para allá asesorado por su séquito de representantes que ven en cada traspaso o cesión un nuevo filón para llenar de dinero sus bolsillos. Ningún futbolista dura más de un par de años en el mismo equipo. Los hinchas no tenemos tiempo de cogerles cariño y sentirles como parte del club. Por suerte existen tipos como Totti, que rechazó suculentas ofertas para ir a jugar lejos de su querida Roma, que se enamoró de su ciudad, de su equipo y de su gente, y que no quiso venderse por un puñado de euros. ¿A quien no le gustaría tener un Totti en su equipo?

Francesco Totti es una ilustración de una serie que hice de "Cracks Mundiales". Es una ilustración hecha con portaminas y tinta. Tras el escaneo la trabajé en Adobe Illustrator. La textura de la barba la hice con el mismo programa para darle más realismo a la imagen. El mote del jugador lo puse bajo la ilustración con el color naranja de la Roma.

jueves, 25 de mayo de 2017

Sangre, sudor y sangre

Terry Butcher
Todos los deportes, y el fútbol no iba a ser menos, son susceptibles de causar daños o lesiones a quienes lo practican. Hay lesiones que suelen ser más frecuentes en ciertos deportes o que aparecen con los años tras la práctica continuada. Casi nadie está a salvo.
El fútbol, como hablaba en anteriores entradas, se lleva la palma en cuanto a la teatralidad de sus jugadores. A nadie le extraña en absoluto ver a un futbolista retorcerse de dolor en el suelo tras el roce con un rival. Hay infinidad de vídeos por la red en las que pueden verse miles de ejemplos de teatro, de jugadores pillados "in fraganti" sin siquiera haber tenido contacto más que con el aire, retorcerse en el suelo y reclamar justicia para su supuesto verdugo. 
Uno de los mayores problemas de este espectáculo es que incluso con la tecnología actual es difícil saber cuando un jugador finge o cuando le acaban de levantar por los aires de verdad. De ahí que muchos árbitros reclamen el llamado VAR (Videoarbitraje) para salir de dudas en ciertas jugadas durante el partido, siendo las entradas fuertes una de ellas. 
Porque, y debemos ser sinceros, pocas veces hemos podido ver a un futbolista recibir una entrada o golpe por parte del rival y levantarse del suelo sin más, sin pedir justicia. Pocas veces, si, pero para bien o para mal, han habido casos. Uno de los más famosos es el que ocurrió el 6 de septiembre de 1989 en Estocolmo, Suecia. Aquél día Suecia recibía a Inglaterra en un partido clasificatorio para el Mundial de Fútbol de Italia '90. En la defensa del equipo visitante jugaba Terry Butcher (aquel al que Maradona tuvo de testigo en el famoso partido de la Mano de Dios y del Gol del Siglo) quien, al principio del encuentro, se hizo una brecha en la cabeza por la que comenzó a sangrar abundantemente. Atendido por los médicos de su equipo, Butcher siguió jugando durante los noventa minutos con la cabeza vendada. Pese al aparatoso vendaje, la sangre continuó saliendo hasta convertir su camiseta (bueno, todo su ser) en algo digno de una película de terror. El propio futbolista no dudaba en utilizar su cabeza para ir a por el balón. Al bueno de Terry no se le oyó queja alguna durante ni después del partido. ¿Se imagina ver una escena parecida hoy en día? Está claro, ningún futbolista puede, actualmente por cuestiones sanitarias, jugar ensangrentado. Pero incluso si se pudiese, nadie lo haría. Preferirían el teatro a lo que hizo Terry Butcher. Eso le costó sangre, sudor...y más sangre.

Tranquilo, lector, lo que hay en la ilustración no es sangre de verdad. Son manchas rojas hechas con pinceles en Adobe Photoshop tras haber acabado la ilustración. La ilustración fue hecha a portaminas y tinta, escaneada y trabajada en Adobe Illustrator.

jueves, 18 de mayo de 2017

¡Che, Pibe!

Carlos Valderrama
Los futboleros de mi generación saben de lo que hablo. No habían tantos partidos televisados ni tanto circo alrededor de éste hermoso deporte, de tal forma que era fácil identificar a tu jugador preferido cuando veías un partido por la tele. Si además era un tipo con talento y estilo era aún más fácil. Y si tenía algún rasgo físico destacable más todavía. 
Todo esto era lo que tenía Carlos "El Pibe" Valderrama. Jugaba que daba gusto verle y tenía (tiene, que doy fe de ello) una tupida melena rubia que le hacía visible desde la puerta de tu casa. Reconozco que en mi tierna infancia no pensaba que llevaba el pelo tintado, ni siquiera cuando veía su negro mostacho. ¡Serían los genes, que se yo!
Valderrama fue, para su época, un trotamundos del fútbol. Pasó por varios equipos colombianos y dio el salto a la MLS de EEUU después de haber jugado en Europa (Valladolid, tocada de huevos por parte de Míchel incluida, y Montpellier). En los EEUU está considerado uno de los mejores futbolistas que pasaron por aquella liga, ¡y mira que han pasado muy buenos jugadores por allí. 
En su selección marcó una época, con un equipazo dirigido por Pacho Maturana y jugando junto a monstruos de la talla de Leonel Álvarez, el Tino Asprilla o René Higuita. Aquella selección será recordada por haberse paseado en las eliminatorias al Mundial de EEUU '94 con un recordado 0-5 a la todopoderosa selección de Argentina en el mismísimo estadio Monumental de Buenos Aires. Aquel equipo fue de los que enamoraron a propios y extraños, jugaban un fútbol vistoso y divertido. Valderrama era el director de la orquesta en el centro del campo y el resto jugaba. Era un placer para la vista de cualquier futbolero. Eso y más era El Pibe.

Ilustración realizada con portaminas Staedler, entintada con Faber-Castell y escaneada. El perfilado de las líneas y el coloreado fueron hechos con Adobe Illustrator. El balón es un vector de un banco de imágenes. Para darle más volumen al pelo de Valderrama utilicé una muestra de textura de Illustrator.

jueves, 11 de mayo de 2017

Ser profeta en tu tierra

Iago Aspas
Esta semana es muy importante en la de los más de 90 años del Celta de Vigo. Uno de los históricos de La Liga vio recompensada una de sus tantas buenas temporadas en primera con una aventura europea. El destino quiso que en las semifinales se encontrase con el Manchester United de Mourinho y ya en la ida le dejase con un pie fuera de la Europa League. Como hasta el pitido final no hay nada seguro, confío en el club gallego para dar vuelta la eliminatoria y hacer más historia. 
Mientras llega ese momento, hoy hablo de Iago Aspas. El delantero, gallego de Pontevedra, es una de las figuras del Celta, un equipo que Eduardo Berizzo ha sabido hacer fuerte a base de una buena plantilla y sin estrellas mediáticas. Mucho trabajo y fútbol ofensivo. Iago no es un grandísimo goleador ni es un mago de las asistencias pero es de esos jugadores que quieres tener si o si en tu equipo. Garra, entrega y carácter.
Tanto es así que cuando comenzó a destacar en Vigo, llegó el Liverpool para hacerse con él. La Premier League tiró de talonario para hacerse con una de las sensaciones de La Liga. Parecía una apuesta segura. El gallego fue rumbo a la cuna de los Beatles pero la cosa no fue como él lo habría esperado. Pocos partidos jugados y sin goles en su haber, hicieron de Aspas un juguete roto en medio de tantas estrellas. 
Regresó a España porque era su lugar, donde se encontraba más a gusto y donde podía mostrar todo su potencial. Era su lugar y su momento. Pero no su equipo. El Sevilla fue su destino pero tampoco se encontró cómodo pese a hacer una buena temporada (no podía empeorar lo de Inglaterra). 
El profeta quería regresar a su tierra. Galicia es su lugar, su zona de confort y donde da lo mejor de si en una cancha. Iago Aspas es un referente del equipo, de esos nombres que, aún sin saber la alineación de memoria, sabes que está, que juega siempre que puede. 
Aspas juega en uno de los mal llamados "equipos pequeños" de La Liga pero es un gran jugador, de los que hará historia cuando cuelgue los botines. Quien sabe si quizás de los que haga historia en Europa, el destino da mil vueltas. Será recordado por ser un profeta en su tierra. 

Esta ilustración la hice con lápiz y tinta. Escaneada y trabajada en Adobe Illustrator, la coloreé y sombreé con el mismo programa. El color rojo de debajo de su camiseta celtiña hace un guiño a su paso por Liverpool, así como las letras que acompañan el dibujo, hechas también con Illustrator.

jueves, 4 de mayo de 2017

Coños o sandías

David Barral


Las redes sociales son, desde hace unos años, el canal directo de muchos futbolistas con sus aficionados. Antes de existir estas redes, la relación de los deportistas con sus seguidores era a base de ruedas de prensa o entrevistas en donde la información que se daba estaba (y lo sigue estando) muy estandarizada y controlada. ¿A quien no le suenan frases como "el fútbol es así", "somos once contra once" o "va a ser un partido difícil"? El futbolista responde todo de una manera políticamente correcta, salvo algún que otro arrebato delante de los micrófonos.
Ahora bien, la aparición de Twitter, Facebook o Instagram dio rienda suelta a la información directa y en tiempo real. El futbolista ya no tiene que esperar a la rueda de prensa o a que se publique su entrevista. Ahora el que manda es él. Puede decir y hacer lo que le de la gana con su móvil.
Hay futbolistas muy aficionados a lanzar mensajes a través de estas redes. Gerard Piqué, Iker Casillas o, el personaje de hoy, David Barral han tenido varios minutos de fama fuera de las canchas por haber publicado declaraciones o imágenes con algo de polémica. Y parece que la cosa va para largo.
Famoso es un tweet de Barral durante aquel caluroso verano de 2014. El tweet, de manera literal dice así:
"Ojú, hace tanta calor, que si me dieran a elegir entre comerme un coño o una sandía bien fresquita, me comía un coño, pa que te voy a mentir."
La ilustración, inspirada en una foto publicada por el mismo futbolista, es toda una poesía acompañada de esa declaración. El tweet fue noticia en todos los medios y demostró que las redes sociales son un poderoso canal de comunicación entre futbolistas y seguidores. El futbolista puede decir lo que quiera y cuando quiera de manera directa, a pelo. ¿Alguien se imaginaba a David Barral en rueda de prensa soltando semejante bomba? Quien sabe, conociendo a David, cualquier cosa hubiera sido posible. Quizás se hubiese comida la sandía delante de todos. ¿O no?

La ilustración está hecha con acuarelas para el fondo de color, la cabeza, la camiseta y la famosa sandía que lleva en la mano. El pelo y las cejas los hice con rotulador negro así como los detalles de la cara y manos. El sombreado también lo hice con rotuladores. En Adobe Photoshop ajusté el tono de los colores.

jueves, 27 de abril de 2017

El conejito de Duracell

David Villa
El futbolista profesional a partir de los 30 años ya no es competitivo. Los veteranos se arrastran por el campo. A esas edades ya no están para jugar. ¿Quien no ha oído (o peor aún, dicho) alguna vez alguna de estas frases en ambientes futboleros? Muchas veces y la mayoría de ellas de manera rotunda. Es algo que se dice casi como un mantra sin evaluar realmente el rendimiento del deportista. Evidentemente, un chaval de 20 años tiene una potencia, una capacidad física y una explosividad que no tiene uno de 40. Eso es cierto. Pero, ¿alguien puede pretender que esos 20 años de diferencia entre uno y otro jugador no se noten fisicamente?
Como amante del fútbol debo reconocer (y usted, querido lector, también debería hacerlo) que hay muchos futbolistas que, como el buen queso curado, mejoran con el paso del tiempo. Voy a tirar nombres: Ibrahimovic (al momento de escribir estas líneas acaba de sufrir una grave lesión), Buffon, Pirlo o nuestro querido David Villa.
El Guaje comenzó a jugar al fútbol en su Asturias natal para pasar al Zaragoza y dar el salto al Valencia, en donde se consagró como futbolista goleador. Casi rozando la treintena, Villa fue traspasado al todopoderoso Barcelona en una operación que parecía su jubilación anticipada. Nada más lejos de la realidad. Villa demostró que tenía cuerda y jugó tres años más a un altísimo nivel (ganó todos los torneos con el equipo catalán: Liga, Copa, Champions y Mundial de Clubes). Ya con 32 años se marchó al Atlético de Madrid. Si, definitivamente ese era su retiro, pensábamos los amantes del buen fútbol. Jugó un año y se marchó. ¿A donde podría ir a penar un delantero, al que se le exige potencia, velocidad y goles, con 33 años? ¿A un club de Segunda B? ¿A un torneo de solteros contra casados? 
No, el gran David Villa fue a derrochar talento a EEUU, a la Major League Soccer. El New York City (previo paso durante unos meses por su filial australiana) apostó fuerte por él para apuntalar su delantera y convertirle en un gran reclamo para hinchas y curiosos. La apuesta le salió perfecta. David sigue dando batalla por las canchas de Norteamérica y se cansa de meter goles. Ya cerca de los 36 años el Guaje parece no querer colgar las botas y se lo pasa pipa jugando como un chaval. Parece el conejito de Duracell. 

La ilustración pertenece a una serie que realicé sobre grandes futbolistas de la historia. Basada en una fotografía, realicé la ilustración a lápiz y tinta. Tras escanearla, la coloreé con Adobe Illustrator retocando las líneas para darle más volumen y profundidad. También añadí una textura para la barba aplicando un motivo de Illustrator.

jueves, 20 de abril de 2017

El Diablo no viste de Prada

Marco Antonio Etcheverry
No, el Diablo no viste de Prada. Viste de corto y da gusto verle. Y tiene nombre y apellido: Marco Antonio Etcheverry Vargas. Nació ya hace 46 años en Santa Cruz, Bolivia. Dejó de jugar de manera profesional hace ya unos años tras haber jugado en equipos como el Albacete, Bolívar o DC United. 
Dicen de él que, cuando fue a jugar a Europa, le pudo la fama y su rendimiento no fue el mejor, que su estado de forma cayó en picado. Calidad le sobraba. Prueba de ello es que está considerado uno de los mejores jugadores de la historia de la Major League Soccer (la liga de fútbol de los EEUU) y es uno de los 10 jugadores que más partidos ha jugado con la selección boliviana. 
Quizás por ser del país que es, sin tantísima tradición futbolística, el Diablo no fue considerado una estrella como tal. Tuvo que trabajarse mucho su fama y tuvo momentos de gloria. El que más recuerdo fue durante las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de fútbol de EEUU '94. Esa fase de clasificación fue un hito para el fútbol boliviano (no se clasificaban a un Mundial por primera vez, ya lo había hecho en 1930). El hecho destacado de aquella fase fue el triunfo sobre Brasil. Si, jugaban en la altura de La Paz pero era el primer partido que perdía Brasil en una fase de clasificación a un Mundial. Un auténtico partidazo en el que nuestro protagonista participó con un gol. El fútbol mundial se rendía a sus pies y a los de aquel equipo por el que nadie daba nada (Xabier Azkargorta tuvo el honor de dirigir aquel equipo mítico). En el mundial los bolivianos cayeron rápido, ¡pero que les quiten lo bailado!
En el 2004 y tras una dilatada carrera profesional, Marco Antonio colgó los botines. Sigue ligado al mundo del fútbol. El que le dio tanta fama y alegrías. Como aquella tarde del mes de julio de 1993 contra la invencible y todopoderosa Brasil.

La ilustración forma parte de una serie que realicé sobre los mejores jugadores de la MLS. Fue realizada a lápiz y tinta, escaneada y coloreada en Adobe Illustrator. El rojo de la camiseta es por el DC United y por ser el diablo, claro.

jueves, 13 de abril de 2017

Gol en contra

John Terry, Wayne Bridge y el árbitro
Hay un dicho británico que reza lo siguiente: "el fútbol es un juego de caballeros jugado por bestias y el rugby es un juego de bestias jugado por caballeros". Y razón no le falta al refranero popular. Compañerismo, camaradería, deportividad y amistad. Todo eso es lo que, a rasgos generales, se echa en falta en el llamado "fútbol moderno" pero que encontramos en deportes como por ejemplo el rugby.  Sin ser un amante del rugby, debo reconocer que tradiciones como el tercer tiempo (un encuentro entre jugadores de ambos equipos al finalizar el partido para confraternizar y pasar un rato agradable, una forma de quitar tensión y agresividad al deporte en si) me dan envidia y querría tenerlos en mi querido fútbol. 
En los últimos tiempos son noticia, casi en cada partido, jugadores que simulan faltas y agresiones, que faltan el respeto al propio árbitro o a los propios compañeros, insultan a los aficionados y demás lindezas que las tomamos como algo habitual sin darnos cuenta de que son la cara más fea del fútbol. 
Algo debemos hacer, como amantes de este deporte, para intentar acabar con esto. En un mundo tan profesionalizado quizás habría que volver a los valores del deporte amateur, en donde ganar no era lo más importante, sino saber competir respetando a los rivales y al propio juego. Una derrota no era el final, había que levantarse y seguir luchando, pero no a cualquier precio. No, nunca.
¿Cuando aparecieron las malas artes en el fútbol? ¿Fue con aquel Estudiantes de la Plata de Bilardo y compañía? ¿Acaso lo descubrió Mourinho en los últimos tiempos? ¿Quizás los propios ingleses, creadores del fútbol moderno? Probablemente nunca lo sabremos y hacerlo no cambiará nada. El momento del cambio es ahora, debemos copiar a deportes "limpios" en ese sentido. 
Cuando pienso en ese futbolista duro y sucio me vienen a la mente sucesos (ocurridos fuera de la cancha pero con una fuerte repercusión dentro de ella) como el de John Terry y su entonces amigo y compañero Wayne Bridge. Un lío de faldas en donde el primero tuvo un escarceo con la pareja del segundo. Aquello repercutió muy negativamente en ambos futbolistas y en sus respectivos equipos (ambos jugaban en el Chelsea en aquel momento) hasta el punto de tener que renunciar Bridge a su selección con tal de no verse las caras con aquel tipo. La escena más representativa de este asunto fue el reencuentro de ambos cuando el cornudo jugaba ya en las filas del Manchester City y en el habitual saludo previo al partido, ambos jugadores hicieron como que no se vieron al pasar. El saludo de manos pasó de largo entre ellos dos. ¿Era de esperar? ¿Era lo correcto?
¿Habría podido el famoso tercer tiempo evitar historias tan tórridas como ésta? Quien sabe, a lo mejor en un deporte tan competitivo, ese punto de relación más íntima y cercana, ese tercer tiempo, (¿alguien piensa que existen amigos de verdad en el fútbol profesional?) hubiese hecho replantearse ciertas cosas a ambos jugadores.

Ilustración hecha a lápiz y tinta en tamaño A3 y luego escaneada. El calco interactivo de Adobe Illustrator hizo que el trabajo tuviese la línea como rota, ya que no modifiqué el trazo. El color fue hecho con el bote de pintura interactivo y el sombreado lo hice con una tableta Wacom.

jueves, 6 de abril de 2017

Show must go on

Hidetoshi Nakata
Hace poco leía, casi de casualidad, una lista de 10 grandes jugadores que se retiraron "antes de tiempo". Leo la expresión y me sigue sonando raro porque, ¿que es retirarse "antes de tiempo"? En esa lista veo jugadores de lo más variado y a los que, como hincha, hubiese pagado por verles más tiempo en las canchas. Evidentemente, es una lista muy personal y que deja a otros miles de futbolistas fuera del ranking. Nombres como Platini, Cantona o Zidane despiertan nuestra nostalgia, queremos ver jugadores así en la cancha, es el precio de una entrada mejor invertido. Por suerte siguen saliendo jugadores con mucho talento y lo seguirán haciendo, pero los hay que dejan huella en el hincha y te dejan con la incógnita de que hubiese pasado si hubiesen aguantado unos años más como profesionales. 
A veces, sin embargo, pensamos que porque tal o cual jugador no tuvo una retirada a tiempo y digna. Porque a los que amamos este deporte nos duele ver a una estrella apagándose, o mejor dicho arrastrándose por una cancha como alma en pena. Ejemplos hay muchos también pero prefiero no nombrarles por puro respeto. Tuvieron que irse con la cabeza bien alta pero por vueltas de la vida (o de la chequera) prefirieron seguir vistiéndose de corto y a veces hasta jugar un poco. 
Todo esto nos lleva a la pregunta, ¿a que edad debe retirarse un futbolista? ¿hay una edad correcta para hacerlo? En muchos casos depende del estado físico, de lo bien o mal que se haya cuidado durante su carrera. En otras depende de la propia posición del jugador (los porteros juegan hasta muy mayores, suelen decir). A veces, como en el caso del japonés Hidetoshi Nakata es una mezcla de lesiones y falta de motivación. ¿Falta de motivación? Si, los hay que llegados a un punto de su carrera no se sienten con ganas de seguir. Cuesta entenderlo pero pasa en todas las profesiones. Y eso fue lo que pasó, entre otros, con Nakata, Se retiró joven, con solo 29 años pero machacado por las lesiones y con intereses en otras actividades. El fútbol perdió un jugador muy talentoso, que quiso ver mundo, conocer a fondo su país con la mochila al hombro y apartarse del fútbol. Pero, como cantaban los chicos de Queen, "Show must go on".

Esta ilustración la realicé hace tiempo y está basada en una fotografía publicada en la revista Líbero. La realicé con lápiz portaminas Staedler 0,5 mm y tinta. Coloreada con rotuladores y retocada con Adobe Photoshop para realzar los colores y los tonos.

jueves, 30 de marzo de 2017

Elegir entre Papá o Mamá


Ser un niño es disfrutar, vivir cada día como una nueva experiencia y descubrir el mundo en cada detalle que te rodea. Ser niño en si es de los mejores recuerdos que uno tiene. No se en que momento de mi infancia exactamente comencé a amar el fútbol pero se que ese flechazo fue inmediato. Me quedaba absorto viendo partidos de fútbol callejero, por la televisión o en la "popular" de la cancha. Me enganchaba en todos los sentidos. Y como todo niño que ama el fútbol, comencé a descubrir a mis primeros ídolos, que por suerte eran muchos. Y como niño tuve el privilegio de disfrutar de la época dorada del mejor de todos los tiempos, Diego Armando Maradona. ¿El mejor? Bueno, al menos para mi que pude verlo en directo y que grité como loco cada uno de sus goles y triunfos. Ya por aquellos años había quien afirmaba, incluso en Argentina, que el mejor futbolista de todos los tiempos no había nacido en Villa Fiorito, sino en Tres Coraçoes, a más de 2000 kilómetros al norte de esa localidad bonaerense. Estaban hablando, efectivamente, del gran Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé.
La polémica estaba (y sigue estando) servida. Unos decían que Pelé era un auténtico mago del balón que hacía bailar al resto del equipo al compás que él marcaba. Otros decían que jugando con diez leyendas a su lado era fácil destacar, que así cualquiera. Hay quien defiende a Maradona afirmando (y razón no les falta) que si pudo sacar campeona del mundo a Argentina en México '86 jugando al lado de 10 ladrillos era una señal inequívoca de que él era el elegido.
Y los hay aún más atrevidos que osan poner por encima de los dos más grandes a Messi o Cristiano Ronaldo sin inmutarse. A eso si que les digo que jugando acompañados de esas estrellas hasta yo jugaría bien. Y eso ya es decir demasiado. ¡Un poco de cordura, por favor!
En cualquier caso, el trono del fútbol mundial está en disputa entre estos dos monstruos. Pero es difícil elegir. No se puede elegir entre papá o mamá.

Ilustraciones hechas en lápiz y por separado. Tras el entintado y escaneado, las perfilé y coloreé en Adobe Illustrator. Los rótulos que aparecen al pie de cada uno de los jugadores están puestos también con ordenador. Utilizando Adobe Photoshop uní las imágenes en una sola.

jueves, 23 de marzo de 2017

The Fresh Prince of Las Palmas

Kevin-Prince Boateng
“Gasté todo mi dinero en coches, discotecas y amigos que en realidad no lo eran”.
Parece una frase del mismísimo George Best arrepentido, en un momento de flojera mental. La frase la pronunció, sin embargo, el ghanés (aunque nacido en Alemania) Kevin-Prince Boateng.
Boateng es uno de tantos jugadores díscolos y rebeldes que aparecen por el panorama futbolístico cada cierto tiempo. Son chicos indisciplinados que no saben asimilar la fama o el dinero, o quizás la peligrosa mezcla de ambas. Como se suele decir, es difícil saber llevar esa mezcla explosiva con discreción y perfil bajo. Ni siquiera usted, querido lector, sabría como llevarlo bien (si es que puede hacerse de esa manera, claro).
El bueno de Kevin-Prince parece haberse dado cuenta de ello en la madurez de su carrera, con los 30 recién cumplidos. Tarde pero seguro, como dice el refrán. 
El ghanés tuvo que salir adelante en los duros suburbios de su Berlín natal, pasando por equipos como el Hertha Berlín, el Tottenham inglés o el Milán, hasta recalar en la isla de Gran Canaria. Jugando en Las Palmas parece haber encontrado su sitio, en donde fue recibido como toda una estrella, a lo grande (y en donde triunfa, todo sea dicho).
Atrás quedaba esa triste imagen del jugador fumando y bebiendo cerveza a la espera de un control anti doping en Alemania o aquella expulsión de la selección de Ghana por indisciplina. El bueno de Boateng se ha enderezado y ya es un chico bueno. ¿O no?
Bueno, con estos Romario, Gascoigne, Maradona o Cassano nunca se sabe, el niño rebelde que llevan dentro amenaza con asomar en cualquier momento. Por lo pronto, Boateng se ha asentado como "The Fresh Prince of Las Palmas". 

Ilustración hecha con acuarelas. Las manchas de la cara y el cabello las hice primero para luego detallar con lápiz y tinta las facciones y algo de pelo, así como su tatuaje en el cuello. El sombreado está hecho con rotuladores. El retoque de color está hecho con Adobe Photoshop.


jueves, 16 de marzo de 2017

Me dicen el Matador

Mario Alberto Kempes
Esta semana un grande del fútbol español y europeo está de celebración. Aunque sus últimos años no están siendo los mejores para la entidad, el Valencia Club de Fútbol se ha ganado durante estos casi cien años de historia un lugar en el corazón de quienes amamos este deporte.
¿Quien puede olvidar a grandes plantillas, jugadores y entrenadores que han defendido estos colores? No me diga que no le suenan nombres como Di Stéfano, Zubizarreta, Ranieri, Villa o Mundo. Gente que ha sabido ganarse a la muy difícil grada de Mestalla a base de garra y entrega. Afición muy criticada en las últimas temporadas por su supuesta falta de apoyo a un equipo que ha tenido altibajos (más bajos que altos) en los últimos años. Pese a señalar a jugadores que no han dado ni dan la talla para vestir los colores del Valencia, son muchos más los jugadores que pueden decir que con entrega y sudor, la afición siempre estará de su lado.
Las leyendas de este gran club se han ganado la admiración y respeto dentro y fuera del campo. Mario Alberto Kempes, una de las "vacas sagradas" de la historia del club, es un ejemplo de ello. Como jugador lo dio todo, era pura garra, potencia y gol. Tuvo un fugaz paso por el banquillo de Mestalla en aquella famosa dupla con el uruguayo Héctor Núñez (era su segundo, pero sufría como el que más) y llegó a ser embajador del club. Los actuales gestores del club, en un acto insólito tras no digerir unas merecidas críticas por parte del "Matador", decidieron prescindir de la figura de Kempes como embajador. Pese a todo, el amor del argentino por el Valencia es incondicional. Como muchos otros ex-jugadores, no pierde ocasión de ofrecerse para ayudar al club de sus amores de todas las maneras posibles. Hombre de club.
Esa es la huella que deja un club casi centenario en el corazón de la gente que tiene el orgullo de defender sus colores. ¿Grada crítica? Más bien exigente, diría yo, porque sabe que sus jugadores pueden conseguir cosas importantes si se lo proponen. ¿O acaso aquel famoso Valencia de Benítez era un crisol de estrellas? No se trata de tener nombres en el club, sino de hombres. Gente implicada como El Matador, don Mario Alberto Kempes. Amunt!

Ilustración hecha con portaminas de 0'5 mm. y pasada a tinta. Escaneada y trabajada con Adobe Illustrator. Las letras de "Matador" fueron añadidas para crear una composición en homenaje al jugador.

jueves, 9 de marzo de 2017

El alumno aventajado

Eduardo Berizzo y Marcelo Bielsa
Siempre se ha dicho que para poder llegar lejos en cualquier campo o actividad es bueno (y muy necesario) tener un mentor. Según la Real Academia Español, un mentor es un "Consejero o guía". Se supone, entonces, que un mentor es alguien que ha recorrido tu camino y que puede enseñarte cosas que quizás tú mismo no podrías aprender por tu cuenta (o te costaría muchísimo hacerlo). En base a su experiencia vivida, el mentor está a tu lado para facilitarte las cosas. Esto, claro está, se aplica a todas las facetas de la vida. Y el fútbol, por supuesto, no iba a ser una excepción. 
En el deporte rey hay mentores dentro y fuera de la cancha. Hay jugadores veteranos que "apadrinan" a jóvenes dispuestos a comerse el mundo y entrenadores que velan por sus pupilos aconsejando lo mejor para ellos. 
Hoy en el blog hablamos de Marcelo Bielsa y uno de sus discípulos más conocidos en la liga española, Eduardo "Toto" Berizzo. La mayoría de mis recuerdos futboleros de niños ocurrieron en la cancha de River Plate pero había un equipo que siempre me hacía gracia por su juego y por su política de exprimir al máximo su cantera: Newell's Old Boys. Recuerdo de aquel equipo muy buenos jugadores como Abel Balbo, Mauricio Pochettino, el "Tata" Martino o Eduardo Berizzo. Y su director de orquesta era un tipo que ya entonces era apodado el "Loco" por su revolucionaria manera de organizar y controlar al equipo. Recuerdo ir con mi hermano a la cancha de Platense para ver la "vuelta olímpica" de Newell's en el '92. La gente estaba eufórica por el título de liga conseguido y por lo que había conseguido aquel loco. Y como leí en una reciente entrevista a Pochettino (hoy un exitoso entrenador), "Bielsa marcó a toda una generación". Y añado, dentro y fuera de la cancha. 
Hay quien se muestra un tanto crítico con su manera de dirigir y sus excéntricos métodos (su punto de locura es imprevisible) y hay quien va más allá diciendo que será todo lo loco que quiera pero que títulos ha ganado pocos. Y puede que sea cierto, pero también lo es que algo tiene que tener Marcelo para haber influido tanto en otros entrenadores que han ido tomando su relevo. 
Eduardo Berizzo, que ya lleva tres temporadas al frente del Celta de Vigo, ha sabido ganarse el respeto de su equipo y del resto de la liga aplicando el "método Bielsa", siendo muy meticuloso en la labor de cada jugador, juego ofensivo y mucho toque de balón. Se nota su influencia, ya que en el caso de el "Toto", tuvo la suerte de tenerle como entrenador y compartir banquillos como ayudante suyo.
Para los amantes del fútbol espectáculo (no resultadista, para entendernos) es un placer que existan entrenadores influenciados por don Marcelo. Y que vengan muchos más. 

Ilustración hecha con Adobe Illustrator tras el escaneado de un boceto a lápiz. La composición está tomada de una fotografía de ambos entrenadores. El símbolo de peligro biológico colocado en la ropa de Bielsa enfatiza su fama de loco. Con líneas punteadas jugué a dirigir la mirada de ambos.